Una risa tonta
Demasiado para una noche
de Ray Cooney. Adaptación de Juan José de Arteche. Intérpretes: Pedro Osinaga, Manolito Díaz, Paco Benlloch, Franky Huesca, Eva Sola, Silvia Gambino, Ana Truncer, Miguel Ángel Báez, Jordi Soler. Teatro Alcázar, 16 de enero.
Entre Ray Cooney y Arteche, y desde luego Osinaga, este vodevil se presenta con todo el desparpajo de que nada sea verosímil ni justificable: las situaciones son porque sí y probablemente con eso el público se libera de la última necesidad de pensamiento y se ríe porque sí. No intento, claro, contar: es un escenario de habitación de hotel, apariciones y desapariciones, inoportunidades, señoritas con ropita interior exteriorizada, muertos que no lo están, vivos que son todos: los nombres políticos a los que se alude son reales, y el personaje es un ministro socialista acompañado por una secretaria de Adolfo Suárez; el PP se queda al margen, y mira que tiene en la vida personajes y aspectos vodevilescos. De todas formas, no es la política la materia comica, sino el sexo, el miedo, el desorden, la incomprensión. Resortes que no fallan, y aquí, tampoco. No descubro nada; ellos, tampoco.


























































