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Rodríguez-Vigil pide ayuda española para favorecer un cambio pacífico en Cuba

El presidente del Principado de Asturias, Juan Luis Rodríguez-Vigil, se entrevistó el sábado en La Habana con el presidente cubano, Fidel Castro. Durante 14 horas, Rodríguez-Vigil y Castro hablaron de los más diversos temas, sobre todo de la situación cubana y de los cambios económicos que habrán de realizar las autoridades de La Habana si de verdad desean salir adelante.

Sólo unas horas después de su entrevista con Castro, el presidente asturiano conversó con este periódico. Se mostró convencido de que los españoles deben ayudar, y no aislar a Cuba, para evitar que en esta isla se produzca un derramamiento de sangre."Es una obligación de los españoles cooperar con Cuba para que haya tránsitos pacíficos y evitar que aquí se produzca un derramamiento de sangre", dijo Rodríguez-Vigil, señalando que la delegación asturiana que él preside ha venido a Cuba para demostrar una "solidaridad genérica" con el pueblo cubano, en momentos en que éste atraviesa una "situación delicadísima".

El presidente asturiano afirmó que había percibido una gran preocupación en el mandatario cubano por la situación que atraviesa la isla. Castro, dijo Rodríguez-Vigil, piensa que si logra resolver el problema de la alimentación y del consumo energético durante dos o tres años, que él considera y reconoce que serán "durísimos", luego la situación económica se estabilizará y Cuba podrá salir adelante.

En este sentido, el presidente regional consideró que Fidel todavía conserva el apoyo popular y que él mismo podría ser la persona indicada para llevar adelante una transición económica y política en la isla, "aunque sea de forma tenue". "Todo dependerá del grado de tolerancia con la gente que no piensa exactamente igual que él y también de cómo sea la presión exterior y el problema de los abastecimientos", opinó Rodríguez-Vigil.

Por último, se mostró favorable a ayudar económicamente a Cuba con donaciones de alimentos y con el incremento de los lazos comerciales.

Pinchitos de langosta

La reunión que sostuvieron el sábado Juan Luis Rodríguez-Vigil y el presidente cubano, Fidel Castro, se desarrolló en un yate de pesca. Allí, entre copas de vino y pinchitos de langosta, Castro cambió su legendario uniforme verde-oliva por un bañador, y charló durante más de 12 horas con el presidente asturiano sobre muchos temas, pero fundamentalmente sobre la necesidad de adaptar la débil economía cubana a la nueva realidad internacional, surgida tras la desaparicion del sistema socialista de la faz de la tierra.Para ello se llevó a Carlos Lage, secretario del Consejo de Ministros de Cuba y principal responsable del área económica en el Partido Comunista cubano, e invitó al presidente de la Caja de Ahorros de Asturias, Ángel Noriega.

Pero, para no aburrirse demasiado con estos temas económicos, entre parrafada y parrafada Castro se zambullía en las aguas del Caribe y subía las langostas, que fueron luego el menú de la jornada marinera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de noviembre de 1991

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