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La ingeniería genética intenta 'construir' plantas comestibles resistentes a la sal

La ingeniería genética, que permite ya a los biólogos alterar características de los organismos vivos, puede ser una solución a la creciente escasez de alimentos en el mundo. Científicos de varios países están intentando colocar en plantas comestibles los genes que tienen algunas especies para soportar la toxicidad de la sal en en terreno en que viven. Medio centenar de expertos intemacionales han discutido en Madrid esta semana, en una reunión científica organizada por la Fundación Juan March, sus avances en busca de esos genes ausentes en cereales, frutas o verduras.La sal es un producto tóxico para la mayoría de las plantas comestibles, y la quinta parte de los 15 millones de kilómetros cuadrados de tierra cultivada en el planeta sufre el problema de la salinidad, según datos de la FAO. "El problema aumenta porque ahora se cultivan más de dos millones de kilómetros cuadrados por irrigación, pero en 15 años esa superficie se duplicará debido al aumento de la población" explicó Andre Läuchli, fisiólogo de plantas de la Universidad de California Davis (EEUU), quien señala que las zonas más afectadas son los países mediterráneos, California (EE UU) y el sureste asiático.

"En la costa mediterránea, los turistas y la agricultura han competido desde hace años por el agua dulce" comenta el biólogo Ramón Serrano, investigador del Laboratorio Europeo de Biologías Molecular en Heidelberg (Alemania). Actualmente se lucha contra la salinidad de las tierras de cultivo eliminando la sal del suelo con sistemas de drenaje del suelo o añadiendo agua al terreno. La otra solución es la ingeniería genética, aunque los biólogos consideran que faltan todavía varios años hasta lograr resultados tangibles.

"Hay plantas que toleran la salinidad, por ejemplo, en los desiertos, pero no son comestibles", explica Lauchli. "Lo que pretendemos es transferir genes de esas especies a otras como los cereales, las frutas o las verduras". Serrano explica que ya se han identificado genes responsables de esta característica, aunque es muy difícil aislarlos, pero que cuando se logren se podrán utilizar las técnicas disponibles para hacer plantas transgénicas.

El fin de la civilización sumeria

"Sabemos, por ejemplo, cómo hacer plantas resistentes a los insectos insertando en sus células un gen que produce en la planta un producto tóxico para los insectos, pero inocuo para los humanos" dice Serrano. "Pero la característica de resistencia a la sal parece ser más complicada", continúa. Según han expuesto los expertos en la reunión, los pasos más prometedores son el estudio de microorganismos, que son más sencillos que las plantas, para entender los mecanismos biológicos. "También se trabaja con tabaco, una planta bien conocida que servirá como modelo", dice Serrano."La salinización es corriente en climas templados semiáridos, donde se obtienen cosechas por irrigación, que aumenta la salinidad del suelo", explica Linch. Ha sucedido desde hace miles de años, y este fisiólogo suizo, que trabaja en EE UU, apunta que está documentado históricamente el hundimiento de la civilización sumeria hace 4.000 años porque no pudieron controlar la creciente salinidad de sus tierras, en lo que ahora es Siria e Irak.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de noviembre de 1991

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