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LA CONFERENCIA DE MADRID

EE UU trata de moderar las expectativas creadas sobre Oriente Próximo

El Gobierno estadounidense trata de moderar las expectativas creadas en torno a la conferencia de paz sobre Oriente Próximo, aunque, al mismo tiempo, planea nuevos esfuerzos para acercar las posiciones de las partes enfrentadas, convencido de que sin la mediación de EE UU será imposible obtener cualquier tipo de acuerdo. El presidente deL Gobierno español, Felipe González, tomará la palabra durante ocho minutos en la apertura de la conferencia, que será inaugurada por los presidentes de Estados Unidos y de la Unión Soviética.

El presidente norteamericano, George Bush, comentó en la noche del pasado martes, durante la recepción al presidente checoslovaco, Václav Havel, de visita oficial a Estados Unidos, que "la gente no tendría que hacerse demasiadas ilusiones" sobre las posibilidades de avances sustanciales después de los primeros días de conversaciones en la capital española. "Nadie puede esperar que en tres días de negociaciones se consiga la paz en Oriente Próximo", dijo Bush. El presidente norteamericano reconoció que la celebración de la conferencia de paz es, en sí mismo, "un punto de partida muy, muy importante", pero no suficiente para que se pueda pensar en un acuerdo inmediato.

"Tanto el ministro de Relaciones Exteriores de la Unión Soviética, Borís Pankin, como yo, estamos haciendo todo lo posible para que la reunión sea un éxito, pero no debemos olvidar que estamos hablando de Oriente Próximo", advirtió ayer en París el secretario de Estado norteamericano, James Baker. [No obstante, la Casa Blanca hizo público ayer un comunicado manifestando su satisfacción, porque tanto Israel como sus vecinos árabes y los palestinos habían aceptado participar en la Conferencia de paz de Madrid, informa Reuter.]

Reticencias

Durante cuatro décadas de conflicto, árabes e israelíes han sido incapaces de establecer cualquier mínima negociación en busca de la paz. Las enormes reticencias de ambas partes se han puesto una vez más en evidencia a propósito de la formación de la delegación palestina. [Fuentes del Departamento de Estado se mostraron ayer su satisfacción al conocerse la lista de los integrantes de la delegación jordano-palestina en la conferencia. "Para nosotros, los 14 integrantes palestinos de la delegación conjunta jorado-palestina en la Conferencia de Paz están en consonancia con los criterios que hemos mantenido durante estos últimos meses", declaró Richard Boucher, portavoz del Departamento de Estado norteamericano, informa France Press].

Observadores en Washington creen que, hasta ahora, ha sido únicamente la presión de Estados Unidos la que ha permitido que las dos partes accedan a encontrarse en Madrid. Es razonable temer que cuando cese esa presión el proceso negociador se desmorone.

Para evitarlo, el Gobierno norteamericano trata de buscar una fórmula de seguimiento al más alto nivel. Es evidente que Baker ni puede seguir viajando por Oriente Próximo cada 20 días ni dedicar su tiempo casi exclusivamente a ese tema. Pero también parece claro que Washington necesita una presencia continuada en la conferencia. La fórmula de la que más se habla por el momento es la de un enviado especial de la Casa Blanca, que despacharía ¡rectamente con Bush y llevaría la voz del presidente a la mesa de negociaciones.

Un portavoz del Departamento de Estado ha comentado sobre este tema: "Siempre hemos Contemplado la idea de que, en el momento en el que el proceso se ponga en marcha, ,amos a necesitar a alguien que ayude directamente en las negociaciones bilaterales y multilaterales".

Otra de las posibilidades ue se maneja actualmente en Vashington es la de que sean nombrados distintos equipos de asistentes técnicos para que tomen parte cada uno de ellos en una de la mesas de negociaión que se abrirán en el marco e la conferencia. El problema e esta fórmula es que tanto los robiernos árabes como el de Israel no suelen tomar muy en serio a los funcionarios estadonidenses que no sean del más aIto nivel.

El esfuerzo diplomático a realizar en los próximos meses será tan grande que Estados Unidos está pensando también, según distintas fuentes, en pedir el respaldo de sus aliados europeos con mayor influencia en Oriente Próximo. "En realidad eso ya se ha empezado a hacer", comentó una fuente orteamericana. Al decir eso se iensa fundamentalmente en rancia y España.

Fuentes diplomáticas espaolas no descartan que los priieros encuentros entre Israel y los países árabes se desarrollen imbién en Madrid. Posterior¡ente, el proceso se trasladaría Oriente Próximo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de octubre de 1991

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