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LA CRISIS INDUSTRIAL ASTURIANA

Historia de fracasos

J. C. Los agentes económicos, sociales, políticos y sindicales del Principado de Asturias coinciden en señalar que ésta es la región que presenta mayores problemas estructurales de España y acaso de Europa. No es ya que su tejido económico responda al modelo de la vieja industrialización, sino que con él conviven un sector pesquero en recesión y un sector agrario muy atomizado de difícil explotación con un exceso de población laboral (el 17% de la población activa sobre una media española del 11 %) y fuertemente especializado en dos de los productos más perjudicados por los términos en que se negoció la integración de España en la Comunidad Europea: la carne y la leche.

Pero además se trata de una región históricamente mal comunicada, no ya sólo con el exterior, sino entre los sucesivos valles que la conforman. Todo ello contribuye a hacer poco atractiva la inversión empresarial en la región, como se ha demostrado en la última década, pese a los incentivos regionales para el fomento de la inversión.

El esfuerzo indudable que se realizó cosechó fracasos (General Electric desestimó en el último momento su implantación en Asturias; Telefónica fracasó reiteradamente en su intento de implantar aquí una industria de fibra óptica, para lo que se llegaron a alcanzar principios de acuerdo sucesivos con Corning Glass y Siemens, y conversaciones avanzadas con ATT, que en ningún caso llegaron a fructificar) pero existen ya dos realizaciones en marcha: una inversión de 100.000 millones de pesetas (de ellos, 20.000 millones ya comprometidos) de la multinacional química norteamerica Du Pont de Nemours para la creación de un complejo que actualmente está en proceso de construcción, así como una factoría, a punto de ser inaugurada en estos momentos, del grupo alemán Thyssen.

La diversificación

Se trata de dos logros apreciables, pero que no allanan más allá de lo elemental el proceso reindustrializador que desea vivir Asturias. Ambas empresas contribuyen de modo notable a la tan necesitada diversificación del aparato productivo asturiano: Du Pont, introduciendo en Asturias el sector de la petroquímica y Thyssen, en el sector de la industria de los elevadores, pasillos rodantes y escaleras mecánicas. Pero en todo caso, se trata de realizaciones empresariales que ni tan siquiera en el caso del gigante Du Pont permiten abrigar esperanzas de que ellos mismos se basten para compensar los fuertes ajustes a que se van a ver sometidas empresas de gran presencia en Asturias y con plantillas masivas, caso de Hunosa y de Ensidesa, que emplean 18.000 y 15.000 trabajadores, respectivamente.

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