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LA CONFERENCIA DE MADRID

Israel cubre con el silencio su poder nuclear

Las autoridades israelíes se niegan a confirmar o desmentir las afirmaciones hechas por el escritor estadounidense Seymour Hersh sobre el armamento nuclear israelí. Todas las preguntas dirigidas a los diversos portavoces gubernamentales se han estrellado contra un muro de silencio.En la presidencia del Consejo de Estado se recomienda a los periodistas preguntar en el ministerio de Asuntos Exteriores, cuyo portavoz afirma: "Hablen con el ministerio de Defensa".

En el ministerio de Defensa la respuesta es lacónica: "Nosotros no nos ocupamos de este asunto". Cuando se insiste, se puede escuchar la frase clásica: "Israel no será el primer país en introducir el arma nuclear en la región".

Pero, ¿qué quiere decir eso exactamente?. ¿Que Israel no será el primero en fabricar armas nucleares en la región o que no será el primero en utilizarlas en caso de guerra en la zona?. Esta última interpretación parece ser la correcta.

El diario israelí Yedioth Aharonoth publicó ayer largos extractos del libro de Hersh referidos a la guerra del Yom Kipur de octubre de 1973. Probablemente porque Seyrnur Hersh no es el primero en pensar (¿o saber?) que tras el ataque árabe por sorpresa la primer ministra de entonces, Golda Meir, al estudiar los dos frentes israelíes -frente a los sirios y a los egipcios- antes de ser controlados, habría considerado como último recurso, utilizar el arma atómica para impedir "la destrucción y el exterminio de Israel".

Un experto en temas nucleares afirma: "No creo que Shamir o Arens se hayan enfadado por todas estas revelaciones, sean ellas falsas o ciertas. El libro de Hersh presenta a Israel como una verdadera potencia nuclear, algo que en sí mismo es un arma poderosa de disuasión frente a los árabes".Colonos sublevados

Por otra parte, una delegación de las organizaciones de colonos israelíes de los territorios ocupados se prersentará en los próximos días en Madrid para manifestar su oposición a la conferencia de paz que se abrirá el 30 de octubre, según manifestaron ayer en Jerusalén los organizadores de la protesta.

"Existen grandes posibilidades de que los debates de la conferencia se empantanen. Antes que asistir a esa situación, sería mejor que Israel no participe en la apertura de las negociaciones, y no pretenda alcanzar soluciones de compromiso", declaró ayer el dirigente de los colonos judíos, Uri Ariel, en Jerusalén.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de octubre de 1991

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