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FRACASA EL GOLPE DE ESTADO EN LA U.R.S.S.

EE UU aprobara una ayuda masiva a la URSS si se independizan las repúblicas bálticas

El presidente norteamericano, George Bush, definió ayer lo que seguramente será la primera condición de Estados Unidos para aumentar la ayuda económica a la Unión Soviética: la independencia de las repúblicas bálticas. "Esperemos que se mantengan rápidamente negociaciones para que esto ocurra", dijo Bush en una conferencia de prensa. La ayuda económica vendrá después, explicó el jefe del Gobierno estadounidense.

Los programas económicos más ambiciosos llegarán cuando Gorbachov haya dado pasos significativos en la profundización de las reformas democráticas, y sobre todo en la independencia para Letonia, Estonia y Lituania, cuya anexión a la Unión Soviética en 1940 nunca ha sido reconocida por Estados Unidos, tal como recordó Bush.El presidente norteamericano informó que, lógicamente, ha sido levantada la suspensión de relaciones comerciales impuesta el primer día del golpe contra Gorbachov, pero añadió que el Gobierno de Estados Unidos no tiene por el momento planes de ayuda masiva a la URSS, aunque sí tiene previsto conversar sobre ese tema con los países del Grupo de los Siete. Por ahora, según dejó claro Bush en declaraciones desde su estancia veraniega en Kennebunkport, la prioridad es la solución del problema en el Báltico. "Espero", dijo, "una rápida negociacion que conduzca a la independencia de los Estados bálticos". "Si eso ocurre, servirá para impulsar los buenos propósitos de Estados Unidos más que ninguna otra cosa que puedan hacer", añadió.

Bush se pronunció particularmente a favor de la firma cuanto antes de un Tratado de la Unión en la URSS y advirtió que es muy difícil que llegue la ayuda económica a aquel país sin la conclusión de ese tratado. "Me gustaría pensar", manifestó, "que toda la gente en Moscú y en los distintos Parlamentos reconocen que el mejor camino para conseguir apoyo económico de Occidente es adoptar un verdadero programa de reformas económicas y otras reformas pendientes desde hace tiempo, como un Tratado de la Unión".

El presidente norteamericano añadió que es responsabilidad de las repúblicas y del Gobierno central la vía para llegar a un acuerdo sobre ese tratado y sus características concretas, pero advirtió que "los empresarios norteamericanos tienen que saber con quién están negociando". "No se puede hacer un negocio con una parte y después descubir que tienes que volver a negociar con otras dos entidades", declaró.

Bush dijo que ya ha expresado estas preocupaciones a Gorbachov; al presidente ruso, Borís Yeltsin, y a los presidentes de alguna repúblicas, y confió en que "los recientes acontecimientos aceleren el día en que se consiga un acuerdo para la independencia de estos Estados".

El presidente estadounidense no cree que la independencia de las repúblicas bálticas pueda llevar más inestabilidad política a la URSS ni que pueda ser un tema de enfrentamiento entre él y Gorbachov. "Por el contrario, lo que veo ahora es una oportunidad para acelerar ese proceso", manifestó.

La talla de Yeltsin

Bush no quiso valorar quién, Yeltsin o Gorbachov, había salido más reforzado del intento golpista. Se limitó a decir que, indudablemente, Yeltsin había alcanzado una gran talla política y que "ambos están comprometidos con las reformas, con la democracia y con la apertura".

Tampoco quiso el presidente Bush opinar sobre el mantenimiento en el Gobierno de Gorbachov de dos personalidades que los expertos norteamericanos consideran implicadas en el golpe, el antiguo jefe del Estado Mayor del Ejército soviético y actual ministro de Defensa, general Mijaíl Moiseyev, y el ministro de Relaciones Exteriores, Alexandr Besmértnij. Bush dijo que ambos habían trabajado hasta ahora con funcionarios de Estados Unidos en distintos asuntos bilaterales con resultados satisfactorios y que, en definitiva, la composición del Gobierno soviético es responsabilidad exclusiva de Gorbachov. El embajador soviético en Washington, Víktor Komplektov, se refirió ayer también en una conferencia de prensa a la posibilidad de que se acelere el proceso de independencia de las repúblicas bálticas. "Después de todo", dijo, "nunca les negamos el derecho a ser independientes".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de agosto de 1991

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