Cresson presenta un plan de guerra contra la inmigración clandestina

La denuncia de un supuesto exceso de inmigrantes y de demandantes de asilo político, el gran caballo de batalla del ultraderechista Frente Nacional, ha terminado por convertirse en un argumento electoralista utilizado en Francia por la mayoría de las fuerzas políticas. Edith Cresson, que el lunes sorprendió a la izquierda al proponer fletar vuelos charters para expulsar a los extranjeros en situación irregular, presentó ayer su plan de guerra contra la inmigración clandestina.

La expresión "declaración de guerra" del Gobierno francés a la inmigración clandestina fue empleada por Jack Lang, ministro de Cultura y portavoz del gabinete, quien aclaró que "no se trata de expulsar a cualquiera en cualquier momento y de cualquier modo".Poco antes, el presidente François Mitterrand se había visto obligado a desmentir que se haya producido un "cambio de rumbo" del poder socialista respecto al tema.

Cresson precisó que los jueces tendrán la última palabra, pero una vez aprobadas las expulsiones el Gobierno socialista las aplicará con rigor.

El "plan de guerra" de Cresson contiene, entre otras, las siguientes medidas: nuevas restricciones a la concesión de visados, en los consulados franceses en el extranjero, establecimiento a partir de 1992 de ficheros de reincidentes y obligación de visados de tránsito para los pasajeros procedentes de ciertos países.

También se reforzarán las medidas de control en los puertos y aeropuertos a fin de no permitir la entrada de cualquier persona que anuncie que va a solicitar asilo político.

Serán reforzadas de modo particular las sanciones contra aquellos que den trabajo a extranjeros en situación irregular. Los patronos extranjeros sorprendidos en esa circunstancia serán expulsados de Francia de modo automático; los patronos franceses verán confiscados sus bienes. En las últimas semanas, el líder ultraderechista Jean-Marie Le Pen ha tenido la para él agradable sorpresa de escuchar muchas de sus tesis sobre los extranjeros en boca del neogaullista Jacques Chirac y la socialista Edith Cresson. "Los franceses seguirán prefiriendo el original a la copla", ha dicho Le Pen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0010, 10 de julio de 1991.

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