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España estudia aplicar parcialmente el nuevo IVA a partir del año que viene, si hay acuerdo en la CE

FÉLIX MONTEIRA ENVIADO ESPECIALEl efecto inflacionario de subir el tipo normal de IVA del 12% al 15% "se puede neutralizar sólo con la alimentación" según manifestó ayer en Luxemburgo Pedro Pérez, secretario de Estado de Economía. El Gobierno estudia poner en práctica el próximo año, al menos de forma parcial, la reforma en la imposición indirecta que debate la CE, aunque su entrada en vigor sólo será obligatoria a partir de 1993. Para ello hace falta antes un acuerdo que el Reino Unido cointinúa bloqueando por una cuestión de principio. Sin una directiva de la CE España no puede introducir el tipo superreducido.

La enésima reunión de los ministros de Finanzas de la CE se cerró ayer con una coincidencia de puntos de vista sobre el IVA y profundas diferencias sobre los impuestos especiales que gravan las bebidas alcohólicas, el tabaco y los productos petrolíferos. El Reino Unido se niega a conceder soberanía fiscal a la CE con la perspectivas de unas elecciones legislativas por delante." El resultado es decepcionante, aunque estamos muy próximos al acuerdo", manifestó ayer el ministro español de Economía, Carlos Solchaga, antes de tomar el avión sin esperar a que el Consejo terminase. Por la tarde un portavoz comunitario había vaticinado que habría acuerdo. Sin embargo, los británicos hablaron un lenguage distinto mientras la presidencia luxemburguesa buscaba una fórmula que permitiese dejar al márgen al Reino Unido. Una misión imposible porque sin directiva no habrá reforma fiscal, y sin unanimidad no habrá directiva.

El proyecto de reforma es consecuencia de la abolición de fronteras fiscales con la creación del mercado único. España y Luxemburgo son los dos únicos países obligados a subir su tipo normal de IVA. Para compensar el efecto en la inflación de una subida en el tipo normal de 12% al 15%, España cuenta con la posibilidad de aplicar un tipo superreducido a 20 categorías de productos básicos.

La subida de tres puntos en el tipo básico del IVA generará tres puntos de inflación añadida, según el ministro de Economía, Carlos Solchaga. España -al igual que Luxemburgo- podrá aplicar un tipo superreducido de entre el 0,5% y el 4% a todos los productos básicos comprendidos en la lista de productos a tipo bajo, actualmente del 6%. El trasvase de todos o parte de esos productos a la escala especial superreducida permite solventar la amenaza inflacionaria.

Rebaja en la alimentación

Pedro Pérez negó validez a algunos estudios, según los cuales haría falta una rebaja en los productos básicos del doble de la subida del IVA en el tipo normal (ver EL PAÍS de ayer). "Sólo con la alimentación se puede lograr, aunque el Gobierno aún no ha comenzado a discutir qué tipo de productos podrán beneficiarse del tipo superreducido", afirmó Pedro Pérez, quien se mostró tajante en la solidez de los datos que maneja Economía. Los alimentos representan en España el 36% o el 37% de la ponderación total de todos los bienes y servicios que componen el índice del coste de la vida.

El ministro Carlos Solchaga ha dado a entender que el tipo superreducido será fijado en España en el 2% o algo más. El Gobierno dispone de un margen suficiente para, además de contener la subida de precios, potenciar con la reducción del IVA su política social. La inclusión de la construcción y la vivienda en su totalidad en la categoría de tipos superreducidos permite una caída en el precio final de un 10% aproximadamente. El equipo económico del Gobierno ha debatido ya la posibilidad de iniciar la reforma el próximo año, sin esperar a 1993.

Sobre la armonización del IVA, la única dificultad es la oposición de principio del Reino Unido, que no quiere una norma impuesta por Bruselas para no hipotecar su autonomía fiscal en el futuro. Esgrime el argumento liberal de dejar al mercado que haga por su cuenta la aproximación de impuestos, pero se olvida de que aceptó la abolición de fronteras fiscales con la Aprobación del Acta única, en diciembre de 1985. El requisito de la unanimidad exige que haya consenso total. La reforma en realidad sólo impone la obligación de subir el tipo normal de IVA a España y Luxemburgo, que tienen la tasa tasa más baja (12%).

En el caso de los impuestos especiales que sobrecargan los consumos de productos petrolíferos, tabaco y alcohol quedaron por resolver diferencias sustanciales. El Reino Unido se olvida esta vez de las fuerzas de mercado y esgrime razones de salud pública para pedir subidas más altas que las que propone la Comisión. España acepta la subida radical de fiscalidad en el caso del tabaco, que en ciertas variedades representará una duplicación de precio. Aunque, según Pedro Pérez, "exigiremos un plazo de dos años de adaptación". En cuanto a las bebidas alcohólicas, el problema es el vino. España, Portugal, Grecia y Alemania piden una exención para las ventas de los pequeños productores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de junio de 1991

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