"No existen pruebas de la superioridad de la gestión privada de la sanidad"

La reciente polémica desatada por las declaraciones del ministro de Sanidad y Consumo, Julián García Valverde, en torno a la conveniencia de privatizar la gestión sanitaria no son exclusivas de España. En países, como el Reino Unido, Suecia o Canadá, baluartes del sistema sanitario público, se habla, desde hace años, de la necesidad de introducir mecanismos de mercado.Lucciano Bozzini asegura que la privatización de los servicios sanitarios conlleva muchos peligros y subraya la falta de universalización de la asistencia. "No existe", explica, "ninguna prueba que demuestre la superioridad de la solución privada. No es cierto que privatizar suponga mejorar la calidad; tampoco da los resultados esperados de eficiencia y equidad. La salud es un bien social, un bien de base y el sistema privado provoca muchas desigualdades. Si se piensa que la sanidad es un sistema no universal se está haciendo una salud para los ricos. Si se habla de un sistema universal, la solución pública ofrece mejores resultados".

Según el informe realizado en Montreal, el coste sanitario supone en EE UU -donde impera un sistema sanitario privado basado en la libre competencia- un 12% del PIB, mientras en Canadá es del 9%. Bozzini asegura que esta diferencia se debe a los gastos administrativos. "Al sistema público se le acusa de excesiva burocracia, pero está demostrado que con un sistema privado, como en EE UU, la burocracia aumenta. Resulta más eficiente un solo pagador público que 150 pagadores privados", dice Bozzini.

Para este experto en economía sanitaria, las razones que hay detrás de las propuestas de privatización son fundamentalmente tres: a corto plazo el Gobierno puede reducir aparentemente los presupuestos; existen intereses particulares de los proveedores y la crisis del Estado. "Son argumentos que enmascaran ideología", afirma.

Una de las propuestas que estudia la denominada comisión Abril como es el ticket moderador -el usuario pagaría una parte de la asistencia recibida- supone para Bozzini una "penalización" a los enfermos, "mayoritariamente para las clases menos favorecidas". El experto apunta que este sistema es peligroso porque reduce la utilización conveniente de los servicios. "Un enfermo que le duele la cabeza no va al médico para no pagar y es posible que tenga una meningitis o cualquier otra enfermedad".

Ancianos y fármacos

La misma opinión le merece la propuesta de que los ancianos paguen los fármacos. "¿Dónde está la prueba que asegure que los ciudadanos abusan de los medicamentos? ¿En todo caso, se han realizado estudios para determinar el coste que supone? Creo que en el conjunto de los gastos sanitarios este gasto es muy marginal", manifiesta.Tras la elaboración del informe, los expertos canadienses concluyeron que la mejor estrategia es una mejora del sistema público. Bozzini explica que para conseguir este objetivo hay que acertar necesariamente en las decisiones políticas. "Hay que mejorar los procesos en la toma de decisiones; realizar una gestión por objetivos, e introducir mecanismos favorables a la participación social".

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 09 de junio de 1991.

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