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El pintor Roberto Matta dice que los artistas de EE UU se pierden "en manchas"

El último surrealista expone en Granada su obra

El pintor chileno de 80 años Roberto Matta, miembro del grupo surrealista hasta que André Breton lo expulsó en 1948 y alumno del arquitecto Le Corbusier, dijo ayer en Granada que la mayor parte de los artistas de Estados Unidos "se pierden en manchas y chorreras". Matta, que expone su obra en Granada, señaló que Dalí era genial pero "cayó en manos de gente que desconocía el origen de su poesía".

Malta se presentó en el lugar de la exposición con un sombrero de tela y un gran moratón que le cubría el ojo y la mejilla del lado izquierdo, que achacó al impacto accidental de una viga mientras trabajaba en su estudio. "Tengo la cara un poco gorbachada", bromeó.Roberto Matta ironizó contra los creadores norteamericanos y recordó el rechazo que entre ellos provocó su pintura en la década de los cuarenta. "En Nueva York sólo interesa la tecnología. No les puedes pedir a los neoyorquinos, que se han dedicado en exclusiva a la publicidad y al comercio, que tengan ganas de un arte creador de conciencias y de amor profundo,. Yo me equivoqué hablando de esas cosas allí. Los americanos quieren ser reconocidos pero no les interesa lo que se reconozca de ellos". A esta serie de síntomas patológicos y a sus influencias nocivas las bautizó como estar "californicado". Matta admitió que el creador también semide con el mercado, pero agregó: "No puede olvidar de medirse con el cosmos, con la cosa infinita y universal".

La referencia a la cosmología es una constante en la charla del pintor. Matta explicó que el ser humano "es una cosa rarísima, más complicada que una estrella. A mí me gusta más estrellarme en las estrellas. El universo es más divertido que la televisión, pero la gente ha escogido la televisión".

Le Corbusier

Sobre la influencia que los estudios de arquitectura cursados en su juventud tuvieron sobre su obra, Matta señaló: "La arquitectura me haservido para saber qué hay que edificar y que lo primero es la conciencia". El pintor evocó el magisterio de Le Corbusier. "Yo hacía planos y dibujos. Hice el retrato de la casa que debiera tener Le Corbusier y luego la de Picasso. Cada familia tiene una especie de calor y el límite de esas ondas debe determinar distancias. Yo los llamaba retratos arquitectónicos. Mi mejor obra son conceptos", dijo.

Respecto a sus últimos trabajos, Matta explicó que ha hecho maquetas para, demostrar que la industria automovilística ha de ser inmóvil. "He hecho dos cosas que se llaman Autoapocalipsis para acabar con los automóviles". Tales obras consisten en arquitecturas hechas con trozos de vehículos, disefiadas "con cierto sentido griego, para que no sean un disparate". El antiguo miembro del grupo de Breton agregó que la misión del arte y la cultura "es construir una conciencia. La cultura no debe cultivar cantidades, sino las cualidades del ser humano. El arte ha de provocar la crisis de las conciencias y el papel del artista es hacer sonar las campanas de alarma contra el vacío que se está produciendo".

"Cuando conocí a Federico García Lorca me di cuenta que había poetas en la Tierra. Era un tipo que saltaba y camiaba", recordó. "La característica del europeo es la búsqueda. Hay siempre que encontrar alge que nos estimule. En ese sentido André Breton era un buen tutor. Nunca dejé de ser amigo suyo". Respecto a Dalí, Matta dijo que se excluyó "haciendo provocaciones a veces de muy mal gusto. La ruptura vino cuando la gente hablaba de Rimbaud y él decía que el dólar era más valioso. Poco a poco se excluyó. Dalí era genial pero empezó a rodearse de gente rara. Eran muy pocos los que por ejemplo, aguantaban sus comentarios a favor de Hitler".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de mayo de 1991