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EDUCACIÓN

Carlos de Inglaterra ataca el sistema educativo británico

El príncipe Carlos de Inglaterra, nada ajeno a la polémica, acaba de entrar con fuerza en el campo políticamente minado de la educación para descargar un furibundo ataque contra los expertos responsables de la paupérrima calidad de la enseñanza pública británica, que, dice, amenaza con convertir al Reino Unido en el pariente pobre de Europa. La andanada principesca ha sido acogida en general con aprobación y basta el Gobierno se ha sentido obligado a asentir. Para la oposición laborista, las palabras del futuro monarca equivalen a sentar conservadurismo thatcheriano en el banquillo.

Tras los ataques a los arquitectos, a la agricultura intensiva, al desinterés por el medio ambiente, a la falta de expectativas de la juventud en zonas urbanas deprimidas y hasta a la injusticia del sistema electoral mayoritano, el príncipe Carlos desenfundó su espada el pasado lunes, en vísperas del aniversario de la muerte de Shakespeare, para poner en la picota a la educación pública. británica.Antes de su viaje oficial a Brasil acompañado por la princesa Diana, el príncipe de Gales aprovechó la ocasión de un discurso en memoria de Shakespeare en Stratford, la ciudad natal del autor de Hamlet, para lamentar la marginación del escritor en los nuevos programas de estudios le) que ve como un síntoma de la degradación del sistema educativo y un abandono de las materias estrictamente culturales en favor Je otras de aplicación suficiente resistencia. "¿Es que estamos tan asustados y acobardados por los oscuros expertos que no podemos echarle valor a la situación e insistir desafiantemente en que no digan más disparates sin paliativos" Ya va siendo hora de que se ponga fin a las bobadas de los autodenominados expertos", exclamó.

"Me parece extremadamente peliaroso seguir tendencias modernas de educación -tendencias hacia lo importante, lo exclusivamente contemporáneo, lo inmediatamente agradable- y acabar con una generación de gente joven culturalmente desheredada", insistió el príncipe, que atacó los experimentos educativos y aludió a la fatiga de innovación que producen unos continuos cambios de planes que tampoco parecen dar resultado.

Para Carlos el problema de la educación en las islas comienza ya antes de que los críos vayan al colegio. "En Francia, Italia y Bélgica, todos los niños menores de cinco años reciben educación preescolar pública. Aquí menos de la mitad tienen ese derecho" señaló, y cuando llegan al colegio se encuentran con maestros que "ponen demasiado énfasis en el proceso en vez de en el contenido", y que "se sienten mal pagados y desmoralizados".

Analfabetos funcionales

Los resultados de ese estado de cosas se traducen en " lo casi increíble de que en la tierra de Shakespeare uno de cada siete niños deje la educación primaria siendo funcionalmente analfabeto".

La males de la educación pública británica no son de ahora. Un estudio realizado en 1987 reveló que el 80% de los varones británicos entre 25 y 29 años, que pasaron por el colegio en los años setenta, carecía de toda titulación. El Gobierno conservador está introduciendo un nuevo plan de estudios uniforme y obligatorio para todo el país para todos los niños de entre y 14 años. La diez asignaturas de ese plan quedarán reducidas a tres básicas (Lengua, Matemáticas y Ciencias) junto a otras en función de los intereses del estudiante entre los 14 y los 16 años.

Carlos cree que el plan padece de una flexibilidad que permite muy pronto un exceso de especíalización. "Cuando el príncipe considera que la educación" no está bien puede que tenía razón", dice el ministro de Educación, Kenneth Clarke, quien asegura que su Gobierno está tratando el problema. Para Jack Straw, responsable laborista de Educación, Ios comentarios del príncipe Carlos constituyen una condena de 12 años de conservadurismo que nos han dejado una nación con muy pocas plazas de preescolar, escuelas que se caen y maestros poco valorados y recompensados".

La educación, eje de la campaña laborista

Neil Kinnock, el líder laborista británico, tiene previsto convertir la educación en uno de los principales caballos de batalla de la próxima campaña electoral. Jack Straw, encargado de desarrollar esa estrategia, dice con hipérbole electoralista que "el laborismo pretende hacer que el Reino Unido sea el cerebro de Europa". El borrador del prograrria, en, el capítulo Oportunidodes para prosperar, afirma: "Nuestro objetivo es que todo níño de tres y cuatro años cuyos padres lo deseen tenga una educacion preescolar".El laborismo clama contra la imparable sangría de maestros y dice que creará "una estructura profesional que compense a los que se queden enseñando".

El plan de estudios que se introduce ahora en la enseñanza pública se extenderá a los colegios privados. Los laboristas piensan hacerlo más flexible y que a partir de los 14 años cada colegial estudie cinco asignaturas básicas: lengua, matemáticas, ciencia, tecnología y lengua extranjera. Para estudiantes, entre 16 y 18 años se combinarán ciencia, tecnología, humanidades y formación profesional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de abril de 1991

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