Bielorrusia reanuda la huelga general

La huelga general se reanudó ayer en Minsk, la capital de Bielorrusia, después de que las autoridades republicanas se negaran a aceptar todas las condiciones de los obreros, en particular la de convocar una sesión extraordinaria del Sóviet Supremo. Decenas de miles de personas se reunieron al mediodía del martes en la plaza de Lenin con pancartas tales como: "Ejército, policía, KGB: los obreros luchan por nuestra libertad común", "Ni un kópek para el Centro", "Elecciones de presidente en votación de todo el pueblo".

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La huelga es la continuación de la revuelta que estalló de forma espontánea a principios de mes debido a la drástica subida de precios. Comenzada como una huelga estrictamente económica, ha ido adquiriendo un marcado carácter político, al igual que la del carbón, que ya dura más de mes y medio.Además de una sesión extraordinaria del Parlamento, los obreros bielorrusos piden la renuncia del presidente soviético, Mijaíl Gorbachov; nuevas elecciones a diputados, esta vez multipartidistas; la expulsión de las organizaciones del partido comunista de todas las estructuras estatales y la nacionalización de sus bienes; 15 minutos diarios de televisión en directo para el comité de huelga, y la introducción de la propiedad privada sobre la tierra. Entre las reivindicaciones económicas figuran un aumento de los salarios proporcional a la subida de precio y la derogación del impuesto del 5% a la compraventa.

Más de 40 empresas dejaron ayer de trabajar, entre ellas la gigantesca fábrica de tractores de Minsk, informaron a EL PAÍS en el centro de prensa del comité de huelga de la capital bielorrusa. En 15 ciudades de la república se han creado este tipo de comités, y 13 de ellos han confirmado su decisión de unirse a la huelga.

Mineros en huelga

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Mientras tanto, la huelga de los mineros continuaba tanto en Rusia como en Ucrania. En esta última república también los estudiantes se han declarado en huelga, debido a que, según ellos, no se han cumplido los acuerdos a que llegaron con el Gobierno en octubre del año pasado, cuando hicieron caer al entonces primer ministro ucranio, Vitrali Masol. Además, las fábricas de Kiev, la capital de la república, tienen planeada una huelga general para mañana.

Los mineros del carbón en Kuzbás seguían ayer resueltos a continuar la huelga, y el paso de las minas a la jurisdicción rusa, cosa que un tiempo atrás hubiera hecho a los obreros volver al trabajo, hoy parece ser insuficiente para resolver el conflicto. Estas minas, por el momento, dependen del Gobierno central, que, por boca de su ministro de la Industria del Carbón, Mijaíl Schádov, se había negado categóricamente a traspasarlas a Rusia. Hoy, elprimer ministro soviético, Valentín Pávlov, dice no tener ningún inconveniente en que las minas del carbón pasen a depender de Rusia, pero Nikolái Volkov, un dirigente minero, ya advirtió que ello no significaría el término de la huelga, sino sólo su "suspensión temporal".

Gorbachov se reunía ayer con los representantes de las repúblicas que integran la URSS para discutir la crisis del país, el programa de Pávlov y el nuevo Tratado de la Federación. Ya se puede adelantar que el programa anticrisis del Gobierno será criticado en esa reunión. El lunes, el presidente de Kazajstán, Nursultán Nazarbáyev, lo atacó duramente, calificando el informe de Pávlov de "incompetente y vago".

El primer ministro ucranio, Vitold Fokin, dijo en el Kremlin, antes de marcharse a la villa en las afueras de Moscú donde se celebra la reunión, que "la discusión será difícil" y que cree "imposible llegar a un consenso". El acuerdo al que se puede llegar, según Fokin, es "aprobar el programa condicionadamente hasta que las repúblicas elaboren los suyos propios".

Ejército, clero y patria

Yuri Blojín, el líder del grupo conservador Soyuz, habló ayer ante el Parlamento para informar oficialmente de la reunión de su movimiento y del acuerdo tomado el fin de semana de pedir el estado de excepción en todo el territorio del país.Además, Yuri Blojín anunció que comenzaban a recolectar firmas con el fin de convocar a un Congreso de Diputados Populares de la Unión Soviética, el superparlamento soviético, para escuchar un informe del presidente, Mijaíl Gorbachov, y evaluar su gestión.

"Hay que utilizar ampliamente las posibilidades del Ejército y el clero para salvar al pueblo y a la patria", declaró Blojín ante los diputados, cuando habló de la necesidad de introducir el estado de excepción. "La aguda crisis está a la vista. Necesitamos medidas de choque en bien de todos", sentenció. El programa del primer ministro, Valentín Pávlov, podrá funcionar únicamente en estado de excepción, según el líder de Soyuz.

"Sólo en estas condiciones se podrá lograr la desestatización deseada y evitar caer en una privatización que conducirá a la etapa más salvaje del capitalismo", dijo el representante conservador.

Después de que Blojín anunciara que comenzaban a reunir Firmas para convocar a un congreso extraordinario, el presidente del Parlamento, Anatoli Lukiánov, dio lectura a una carta firmada por 19 diputados, entre ellos por un copresidente de Soyuz, en el que éstos declaraban estar en contra de convocar al supraparlamento.

Los duros de Soyuz desean conseguir el cese de Mijaíl Gorbachov si no declara el estado de excepción en la URSS.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 23 de abril de 1991.

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