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Editorial:

Tiempos del cólera

LA EPIDEMIA de cólera en, Perú no ha impedido al presidente Alberto Fujimori desembarazarse de su primer ministro, Juan Carlos Hurtado- Miller, cuando llevaba poco más de seis meses en el cargo. El desgaste producido por la estabilización económica (elfujichoque) ha sido capaz de acabar con un primer ministro y su Gabinete, lo que es especialmente significativo si se considera que Hurtado había asumido también la cartera de Economía y la responsabilidad del duro plan de rigor económico.La inflación de Perú el año pasado fue de casi el 8.000%, consecuencia de los últimos coletazos del Gobierno de Alan García y de las primeras medidas del fujichoque. Desde agosto, Hurtado había conseguido reducirla, utilizando para ello fuertes iniciativas deflacionarias, por ejemplo, multiplicando por 30 el valor de la gasolina, una medida impopular y evitada por el Gobierno precedente.

Todo permite deducir que el reciente cambio de Gobierno responde a una maniobra de Fujimori para eliminar políticamente a un primer ministro que podía hacerle sombra. En el Gabinete de Hurtado habían surgido serias discrepancias en torno a los planes económicos, abanderadas por el ministro de Industria, Guido Pennano, opositor del ajuste preconizado por su primer ministro. Ante esta situación, Hurtado pidió el apoyo de su presidente. Fujimori optó por permitir el choque entre el primer ministro y el de Industria. La consecuencia fue la caída de los dos contendientes. El presidente quedó con las manos libres para buscar un nuevo Gobierno, que encabeza ahora Carlos Torres, el anterior y discreto ministro de Trabajo.

Nada indica que haya un cambio de línea en el nuevo Gobierno. Lo que sí es distintivo en la nueva etapa es la creciente influencia sobre el presidente peruano de Hernando de Soto, un decidido partidario de reducir al máximo la participación gubernamental en la vida económica nacional. Lo paradójico del nuevo hombre fuerte es que estuvo mucho más vinculado a Vargas Llosa que a su gran competidor electoral Fujimori. El papel de De Soto resulta revelador de la falta de cuadros y apoyo político con que Fujimori llegó a la presidencia.

A los graves males económicos que padece Perú se viene a sumar ahora el cólera. La epidemia no sólo va a producir cientos de víctimas más de las ya contabilizadas, sino que puede arruinar sectores productivos claves como las industrias de la pesca y de los fertilizantes. Una situación en la que la hiperinflación es el telón de fondo de un panorama desolador para el pueblo peruano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de febrero de 1991