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Crítica:MÚSICA CONTEMPORÁNEA

Estrenos para Albéniz

Coincidiendo con la inauguración de la exposición Albéniz y su tiempo en la Fundación Santillana se presentaron anteayer en el Auditorio Nacional las obras encargadas por la entidad que preside Paloma O'Shea a Montsalvatge, De Pablo, Durán Lóriga y Charles Soler. Ante un público numerosísimo, el dúo de pianos Frechilla-Zuloaga, la pianista Menchu Mendizábal con el cuarteto Arcana y el grupo Koan con la colaboración solista de Elena Barrientos, y bajo la dirección de José Ramón Encinar, interpretaron las nuevas partituras en homenaje al autor de la Iberia con gran calidad, tanto en la mera ejecución como en el sentido de cada página, tan diversas como corresponde a las distintas personalides de sus autores.Xavier Montsalvatge (Gerona, 1912) se nos mostró joven y resumidor en Caleidoscopio, para dos pianos, en cuyas tres piezas nos recuerda el inicial antillanismo, unido esta vez a un collage sobre Cuba de Albéniz, el estilo al gusto parisiense de los años veinte y su manera más actual, resplandeciente en el movimiento inicial aproximación a la fuga, todo ello entendido desde una óptica un punto irónica y decididamente poética, y comunicado desde una escritura pianística excelente.

Fundación Albéniz / Centro para la Música Contemporánea

Frechilla-Zuloaga, dúo planístico; M. Mendizábal y E. Barrientos, solistas de plano; Cuarteto Arcana y grupo Koan. Director: J. R. Encinar. Obras de Montsalvatge, De Pablo, Durán Lóriga y Charles Soler. Auditorio Nacional, Madrid, 7 de noviembre.

En las Metáforas, para quinteto con piano, Luis de Pablo (Bilbao, 1930) aborda desde su actual dominio problemas que le preocuparon desde hace muchos años, como son lo que podríamos denominar una continuidad discontinua o el tratamiento de los dos elementos sonoros básicos -cuarteto de arco y piano- desde el enfrentamiento o, al menos, la independencia, de cada uno de ellos, sin el estilo tradicional de incorporarlos y fundirlos. Página amplia, me parece que tiene sus orígenes en las lejanas censuras y en el más cercano trío que presentamos en la UER.

Como Montsalvatge, Jacobo Durán Lóriga (Madrid, 1958), evoca a Albéniz en su juvenil aventura cubana. El lenguaje es lógicamente diverso y la intención se olvida de toda posible cita para pensar en La isla perdida a la que llega Albéniz en 1875 desde Puerto Rico. Durán Lóriga sueña musicalmente la isla a partir de una lejanía de perspectivas muy bella y sirviéndose de un lenguaje de apariencia sencilla pero tan preciso y revelador de las intenciones que no cabe pensar ni por un momento en escritura apresurada. El músico madrileño, por lo que le vamos escuchando, posee una poética propia desde la que aborda sus varios proyectos.

En fin, el 18 veces premiado Agustín Charles Soler (Manresa, 1960), hizo gala en Da niente (a la memoria de Albéniz) de un saber instrumental que funciona a modo de principio estructural a lo largo de una continuidad pujante, de gran brillantez polifónica, heterofónica y multitímbrica y que evoca, desde la distancia, ciertos rasgos barrocos (y no empleo el término en su significación histórica, como es natural), del autor de la Iberia. El éxito fue grande para todos los autores, que recogieron personalmente los aplausos en unión de los intérpretes. Elena Barrientos tocó las nada fáciles obras de Durán y Charles con auténtico primor, y el director José Ramón Encinar fue la garantía habitual de que todo marchaba bien.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de noviembre de 1990