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El Gobierno argentino y los compradores de Entel llegan a un acuerdo sobre tarifas telefónicas

El Gobierno argentino y los consorcios liderados por Telefónica Española y el grupo que encabezan la italiana Stet y France Telecom llegaron ayer finalmente a un acuerdo sobre las tarifas del servicio telefónico que deberán pagar los usuarios de las zonas norte y sur en que se dividió la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel) para su privatización.El vicepresidente del Gobierno, Eduardo Duhalde, a cargo del poder ejecutivo por la ausencia del presidente Carlos Menem -que regresa esta noche de su gira por cuatro países europeos- aseguró que las empresas ganadoras del concurso habían aceptado las condiciones impuestas por los ministros de Economía y de Obras y Servicios Públicos.

Telefónica y la Stet reclamaban un valor de 289 australes por dos minutos de comunicación, que equivalen a 0,05 centavos de dólar, según la cotización de ayer en Buenos Aires. El Gobierno se basaba en las condiciones del pliego con el que se llamó a concurso y aceptaba sólo 193 australes por el llamado "pulso" telefónico. El vicepresidente Duhalde no aclaró a los periodistas cuáles habían sido finalmente las cláusulas del acuerdo.

El anuncio oficial quedó demorado hasta que terminara la reunión en el Ministerio de Economía. El único detalle que confirmaba las declaraciones del vicepresidente era la rutina de los empleados de la casa de Gobierno que preparaban el salón de ceremonias.

El ministro de Obras y Servicios Públicos, José Dromi, adelantó que el valor del "pulso" se fijó en 199 australes con una cláusula de aumento según el coste de la vida en el mes de septiembre y también con una garantía contra las posibles variaciones anormales en la cotización del dólar. De tal modo, el Gobierno argentino y las empresas parecen haber alcanzado al fin un acuerdo de necesidad. Telefónica y la Stet amenazaron con retirar la oferta si el Gobierno argentino no podía garantizar el 16% de rentabilidad anual también prometido en las bases del concurso.

La baja en la cotización del dólar, que permanece sometido bajo mínimos por la intervención diaria en el mercado del Banco Central, modifica la relación con las tarifas. El estado de fragilidad en que se encuentra la economía argentina, que ha padecido ya dos hiperinflaciones en el último año, obligó a los representantes de las empresas a reclamar un aumento que las cubriera de todos los riesgos.

Mascarón de proa

Por su parte, el Gobierno argentino que había soportado ya la deserción de la Bell Atlantic y logró reemplazarla por el grupo que lideran Stet y France Telecom, no podía sobrellevar un fracaso en el que considera el mascarón de proa de todo el plan de privatización. La imagen del Gobierno y de su reforma del Estado ha caído al punto más bajo, según revelan las encuestas de opinión pública.

El ministro de Economía, Antonio González, y el de Obras y Servicios Públicos, sometidos a la intensa presión del Parlamento y de toda la oposición política, se mantuvieron firmes en la defensa de la tarifa hasta el último momento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de octubre de 1990

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