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El Nobel a Paz provoca división de opiniones

Los intelectuales y la prensa de México alaban al poeta y critican al político

Los intelectuales mexicanos han recibido la noticia de la concesión del Premio Nobel de Literatura a Octavio Paz con sentimientos ambivalentes de orgullo y malestar. En las opiniones de artistas y pensadores, y en la prensa, se valora el alto nivel de un poeta de minorías como Paz, pero no se oculta un generalizado desacuerdo con la ideología neoconservadora manifestada por el galardonado. Por ahora, mayoritariamente se hace hincapié en la talla literaria de Octavio Paz, aunque no faltan voces que recuerdan su intolerancia política. El otro candidato mexicano al Nobel, Carlos Fuentes, guarda silencio, pero se espera que de un momento a otro renazca la polémica entre ambos escritores.

Bien por el poeta, mal por el político, dijo la prensa y la mayor parte de los intelectuales mexicanos al analizar la concesión del Premio Nobel de Literatura a Octavio Paz.

Este país está hoy dominado por un sentimiento de ambivalencia entre la natural satisfacción de que un compatriota obtenga el mayor reconocimiento mundial y el malestar por el respaldo que ese galardón supone para las ideas liberales que Paz defiende.

Octavio Paz no es en México un hombre tan popular como su renombre internacional podría hacer pensar. Su éxito, por más que así quiera destacarlo la información oficial, no ha sido recibido por el entusiasmo desbordado con que Colombia, por ejemplo, reaccionó en 1982 a la concesión del Nobel a Gabriel García Márquez.

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Quizá porque, a diferencia del supervendido y superleído Cien años de soledad, la poesía de Octavio Paz es de minorías y sus ensayos —con excepción, tal vez, de El laberinto de la soledad—, también. Quizá porque en las dos últimas décadas Paz se ha movido en una elite alejada del desarrollo de los propios intelectuales mexicanos, que quedaron rezagados en la evolución personal de Paz y de otros pensadores europeos y latinoamericanos.

Pero lo cierto es que, como decía ayer el director del diario La Jornada, Carlos Payán, "muy poca gente en este país que conoce de memoria los poemas de Miguel Hernández, de García Lorca o de otros poetas latino americanas puede recitar un párrafo completo de la poesía de Paz".

Se han destacado aquí, desde luego, los valores del pensador, del "sabio", pero se le ha criticado su supuesto desarraigo cultural con un país de 20 millones de pobres. En una reunión de poetas latinoamericanos que se celebra en Guadalajara se ha llegado a decir que no se podía celebrar el Nobel mientras miles de indios se mueren de hambre.

La reacción oficial, por su puesto, ha estado estrictamente en la línea del chovinismo natural en cualquier país del mundo en circunstancias similares. "Es poeta y escritor del que todos los mexicanos nos sentimos muy orgullosos y lo sabemos de talla universal", dijo el presidente Carlos Salinas de Gortari al conocer la noticia durante su visita oficial a Venezuela.

Entre los intelectuales se ha preferido obviar las importantes diferencias destapadas tras la celebración el pasado mes de septiembre del Encuentro sobre el fin del socialismo, y la mayor parte de las opiniones se han concentrado en destacar los méritos literarios del escritor mexicano. Los intelectuales mexicanos recuerdan hoy con humildad que Octavio Paz les enseñó desde siempre las nuevas corrientes literarias del mundo, les descubrió a los escritores que esas corrientes no llegaban hasta aquí y, al mismo tiempo, llevó hasta Occidente "el espacio de la interioridad mexicana", como dice José Cueli. Pero, al mismo tiempo, el editorial del diario La Jornada, próximo a las corrientes de izquierda mexicana, recuerda que "enfático en sus opiniones políticas, con ciertas dosis de intolerancia, el Octavio Paz que polemiza sobre economía y sobre el sentido de las vertiginosas transformaciones mundiales ya no convoca al acuerdo general".

Hasta un periódico más próximo al stablishment combes Excelsior afirma que "la actividad política de Octavio Paz está abiertamente ligada al pensamiento conservador que campea por el mundo en estos momentos".

Entre las opiniones que ayer recogían todos los medios de comunicación de este país se echaba claramente en falta la del otro mexicano aspirante al Nobel de Literatura, Carlos Fuentes, situado en las antípodas ideológicas de Paz. Fuentes se encuentra también en Nueva York, donde no ha querido hablar con los periodistas, pero a nadie se le oculta que los dos escritores mantienen una pugna personal que resucitará en cualquier momento.

El historiador Fernando Benítez, autor de una obra monumental sobre los indios de México, es el único intelectual de este país .que ha declarado que Fuentes reunía más méritos que Paz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de octubre de 1990