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Los ministros de Agricultura de la CE rechazan por unanimidad la reducción de subvenciones agrícolas

Los ministros de Agricultura de los 12 países miembros de la Comunidad Europea rechazaron ayer en Luxemburgo por unanimidad la propuesta de la Comisión para reducir las ayudas a la agricultura. Los responsables de Agricultura de la CE han paralizado además el proceso de discusión de esta propuesta hasta el próximo martes, en que volverán a reunirse en espera de alternativas, compensaciones y explicaciones técnicas por parte de la Comisión.

Este parón elimina la discusión de la propuesta de la agenda de los ministros de Comercio, el próximo jueves, y del Consejo de Asuntos Generales, que se reunirá el lunes y que, en principio, se esperaba que diera el visto bueno al recorte de subsidios agrícolas. El rechazo de ayer también deja vacío de contenido la reunión que mantendrá el GATT el próximo lunes en Ginebra.El éxito, de la Ronda Uruguay del GATT (Acuerdo General Sobre Aranceles y Comercio) quedó ayer en un segundo plano durante la reunión de los ministros de Agricultura de la Comunidad Europea. En palabras del titular español de ese departamento, Carlos Romero, "la agricultura comunitaria bien vale que en otros foros se tomen con más paciencia las reflexiones". Esa paciencia, que Romero comparó a la que despliegan los agricultores desde que siembran hasta que recogen sus cosechas, "puede llevar a la alteración de las fechas exactas". Romero minimizó la importancia de un eventual retraso del fin de la Ronda Uruguay del GATT pues, señaló" "los que llevamos años en estos temas sabemos que el reloj de Bruselas se para y se vuelve a poner en marcha, cuando es necesario".

El rechazo de los ministros de Agricultura a la propuesta presentada por el comisario irlandés, Ray MacSharry, se apoya en dos consideraciones. En primer lugar, la propuesta planteaba la reducción de los subsidios agrícolas en un 30% para los principales productos y en un 10% para frutas, vegetales y tabaco. Esto es demasiado duro, a juicio de los ministros, "si no va acompañado de otras compensaciones". En segundo lugar, los ministros comunitarios consideran que antes de reducir el nivel de proteción a la agricultura europea conviene ver cuáles van a ser las propuestas en este mismo sentido de "otros países" y, en concreto, de Estados Unidos.

Caída de precios

La propuesta de la Comisión -calificada como "un paquete imposible de digerir en las actuales condiciones" por los responsables agrícolas- iba a ser presentada en Ginebra ante el GATT el próximo lunes. Este proyecto, ahora rechazado, congelaba el conjunto de ayudas a la agricultura europea a los niveles de 1986 y proponía una reducción, en un plazo de cinco años, de un 30% de los subsidios globales que perciben los principales productos. Éstos son los cereales, el arroz, el aceite de oliva y otras oleaginosas, el azúcar y los productos cárnicos. La reducción iba a ser de un 10% para los productos especiales, es decir, las frutas, los vegetales, el vino y, el tabaco. Todas estas reducciones estaban planteadas con base a las subvenciones de 1986, con lo que su efecto final entre sectores también dependía de cómo han evolucionado los subsidios en los últimos cuatro años.

En principio, y según la Comisión, esta reducción implicaría una caída de precios agrícolas de un 15% al final del quinquenio, repartidas en caídas del 3% cada año. Los ministros han pedido todo tipo de aclaraciones técnicas porque, en su opinión, hay que ver cómo afecta esa bajada de precios global en cada sector. El caso de frutas y vegetales, uno de los que más afectan a España, es muy ilustrativo. La reducción de subsidios en este sector es de un 10% con la base de 1986, pero si se tiene en cuenta el monto global de subvenciones de 1990, la reducción real prevista es de un 27,5%.

Los responsables de Agricultura de los Doce presentarán una serie de alternativas en la reunión del próximo martes a la vez que esperan que la Comisión les informe sobre las compensaciones que pueden arbitrarse y qué medidas concretas "se está negociando en la otra parte [en EE UU] para reducir su apoyo a la agricultura". Romero aseguró que ante una decisión de este tipo deben ser los Parlamentos de cada país los que se pronuncien, ya que en el desarme agrícola "no sólo hay aspectos comerciales".

Aunque el rechazo fue unánime, la RFA y Francia fueron los dos países que criticaron con mayor dureza la propuesta de la Comisión. En el lado opuesto, durante la mañana, se situaron el Reino Unido y Holanda, que finalmente aceptaron que el rechazo debía ser unánime.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de octubre de 1990

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