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Crítica:CINE

Choque de culturas

El cine canadiense llega hasta nosotros, cuando llega, poco a poco, con un ritmo exasperante, aunque de cuando en cuando haya momentos de relativa abundancia, como ha ocurrido recientemente gracias al ciclo monográfico -demasiado breve quizá- ofrecido por Televisión Española con productos de esa nacionalidad. Y es una pena que veamos tan pocas muestras de esa industria, porque tiene productos muy inteligentes y bien elaborados.Cómo hacer el amor con un negro sin cansarse, de título largo y sugerente (tanto, por lo menos, como su imaginativo cartel), pretende seguir la este la irónica y ácida de filmes como El declive de¡ imperio americano y Jesús de Montreal, ambos dirigidos por Dénys Arcand, lo que no es raro, porque Jacques Benoit, el director de la película, fue antiguo ayudante de Arcand. Así se justifica el tono dislocado y burlón que distingue esta historia, en la que dos jóvenes negros (que comparten un piso en dicha ciudad) conviven con la sociedad blanca. Ambos son muy distintos, y mientras Buba dedica su tiempo a la lectura de Freud, el análisis del Corán y la música de jazz, el otro, Man, sólo está preocupado por conocer bien a las mujeres.

Cómo hacer el amor con un negro sin cansarse

Dirección: Jacques W. Benoît. Guión: Dany Laferriére y Richard Sadier, según la novela de Dany Laferrière. Imágenes: John Berrie. Sonido: Serge Beauchemin. Decorados: Gaudeline Sauriol Montaje: Dominique Roy. Música: Manu Dibango. Producción: Franco/ Canadiense. Intérpretes: Isaach de Bankolé, Roberta Bizeau, Maka Kotto Myriam Cyr. Estreno en Madrid: cine Bogart.

Cómo hacer el amor... es un filme que pretende despertar la reflexión del espectador sin excluir el entretenimiento ni el placer del público, para que así sea aceptado mejor su implícito mensaje antirracista.

Humor

El eje central de Cómo hacer el amor... no es tanto el sexo -aunque no falten escenas construidas en torno a este eje narrativo- cuanto el choque, de culturas entre los fundamentos antropológicos de la negritud y los valores occidentales, tratado siempre con humor e ironía.El presupuesto es escaso, -pero las ideas son abundantes y surgen- de una estructura narrativa ágil y original.. Aunque la película sea irregular y sus elementos chirríen a menudo ' el conjunto resulta eficaz y atractivo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de octubre de 1990

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