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Crítica:CINE

El mundo de Evelyn Waugh

Las adaptaciones cinematográficas de obras literarias pueden revestir muchas formas y acogerse a numerosas posibilidades, pero los cineastas ingleses parecen tener derechos de propiedad sobre una fórmula concreta, marcada por un enorme respeto a la obra original y caracterizada por la recreación humilde y absolutamente eficaz de personajes, vestuarios, ambientes y acciones. Tanto si se trata del cine de pantalla grande -El sirviente y El mensajero, de Losey; Habitación con vistas, de James Ivory...- como del que se contempla en la las producciones para televisión -Retorno a Brideshead; Yo, Claudio.. - la industria británica ha creado una imagen de marca ante la que parece imposible resistirse o invocar algún argumento en contra. Todo contribuye a crear un clima hipnótico concebido para recrear la línea narrativa del original literario, pero nunca para sustituirlo o apartar a los aficionados de su lectura: sólo se busca despertar la admiración hacia la inventiva del escritor y estimular el conocimiento del libro después de ver la película, ejercicio saludable siempre, y sobre todo en este caso concreto.

A handfud of dust (Un puñado de polvo) Producción: Derek Granger

Guión: Tim Sullivan, Derek Granger y Charles Sturridge, según la novela de¡ mismo título de Evelyn Waugh. Imágenes: Peter Hannan. Música: George Fenton. Montaje: Peter Coulson. Dirección: Charles Sturridge. Intérpretes: James Wilby, Kristin Scott Thomas, Rupert Graves. Estreno: Minicines, Ideal y Dúplex (versión original).

Narración precisa

Un puñado de polvo es un ejemplo excelso de la vigencia de ese sistema de trabajo, con una narración precisa y extraordinariamente construida, que es una verdadera crónica sentimental de los años veinte. La historia se apoya en un eje narrativo muy claro, la huida de la esposa del protagonista, y todos los hechos posteriores se articulan, con una increíble precisión, sobre este hecho central. Los responsables del proyecto que trabajaron sobre esa otra versión, magistral, del mismo autor, Evelyn Waugh, Retorno a Bridehead, han sabido mantener el nivel de calidad e idéntica altura, con un dominio absoluto de la realización, aplicada a una línea narrativa precisa, exacta, en la que todo tiene una justificación absoluta.Sería ridículo buscar novedades donde no existen ni pueden existir. Esta manera de hacer se caracteriza precisamente por todo lo contrario: por el mantenimiento de unas soluciones narrativas que ya están en la obra novelística que sirve de inspiración al guión, como si sólo se pretendiera exactamente recrear un clima ya lejano en el tiempo, excluyendo cualquier acento contemporáneo.

Un puñado de polvo es una soberbia demostración de eficacia a la hora de contar una historia en términos audiovisuales, sin estrellas ni efectos especiales, con un presupuesto concebido estrictamente para ajustarse mejor a las necesidades del relato. Nunca se experimenta la sensación de que se está manipulando la acción para buscar resonancias espectaculares. Todo está medido, lleno de sentimiento contenido, con el sello único de esos amores imposibles que pueden teñir la existencia humana de una amargura insoportable, típicamente británica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de septiembre de 1990

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