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Leguina ofrece un espacio en la plaza de Castilla para uso cultural

El presidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina, ofreció ayer un nuevo espacio urbano para usos culturales, "el que queda libre en la plaza de Castilla y que pertenece al Canal de Isabel II". Leguina habló de la necesidad de "un plan de financiación en el que tendrían que entrar los operadores privados y sobre todo los artistas".

Leguina y el consejero de Cultura Ramón Espinar reconocieron que Madrid carece de un espacio escénico adecuado para espectáculos como el que presentará el American Ballet Theatre, en el próximo Festival de Otoño, en el Palacio de Deportes, cuya VII edición se celebra del 5 de octubre al 25 de noviembre. Leguina realizó su oferta con vistas a la capitalidad europea de Madrid en 1992 y pensando en que "lo que más interesa del 92 desde la óptica de la Comunidad es el 93".

Los 90 millones que cuesta la presencia del American Ballet en el festival, cuyo presupuesto es de 422 millones de pesetas -205 subvencionados por la comunidad, y el resto a partes iguales entre patrocinio privado e ingresos de taquilla- fueron el centro de la conferencia de prensa de presentación de la muestra. "De esos 90 millones", matizó la directora del festival, Isabel González, "gran parte se destinan a obras de infraestructura en el Palacio de Deportes, como escenario, focos, sistema de sonido, y a billetes y alojamiento." De los 110.000 espectadores que la organización espera para todo el programa de teatro y música, 24.000 serían para las seis representaciones del American Ballet.

Coproducciones

El festival pretende hacer hincapié en las coproducciones: Fedra, dirigida con Miguel Narros, con Manuela Vargas; Sur le champ, de la coreógrafa Mathilde Monnier; La pasión dde Drácula, de Teatro de la Danza; y Quimera y amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardin, de Lorca, con dirección de José Luis Gómez.Otros espectáculos de peso son Las amistades peligrosas, de Christopher Hampton, en montaje de la Royal Shakespeare Company; Colombi lapsus, de Els Joglars; El Ramayana, del teatro balinés Wayang Wong; Ubu Rey, de Alfred Jarry, a cargo del Teatro Jozsef Katona de Budapest; y un homenaje a Antoine Vitez. En danza, además del American Ballet Theatre y de Mathilde Monnier, destacan Steppe, de Carolyn Carlson, el Joven Ballet de María de Ávila, y Kairós, de Lanónima Imperial. En música, Grandes maestros de la música persa; los Gurre Lieder de Shónberg; un homenaje a Cristóbal Halffter, y conciertos de la Sinfónica de la URSS y de la RTV Polaca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de septiembre de 1990