Entrevista:

"Hay un plan para matarme"

Apenas una hora después de haber estrenado su despacho en el Ministerio de Salud, Antonio Navarro Wolff, el líder del M-19 que cambió el monte por el sillón en el Gabinete del nuevo presidente de Colombia, César Gaviria, recibió al enviado especial de EL PAÍS, a quien concedió la primera entrevista en su nueva función como ministro.Pregunta. ¿Usted pegó tiros o fue un revolucionario de salón?

Respuesta. Yo estuve en el monte bastantes años, y estuve pegando tiros.

P. ¿No siente que corre el peligro de convertirse en una especie de hoja de parra para tapar las vergüenzas de un Gobierno de derecha?

R. Yo represento a un movimiento que está haciendo la renovación desde la calle. Así que en el momento en que sienta que lo que estoy haciendo es simplemente maquillando un Gobierno con el cual no coincido, me retiro.

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P. ¿No tiene el temor de que con el M- 19, ahora en la legalidad, ocurra lo mismo que ha pasado con la Unión Patriótica? [Gran número de dirigentes y militantes de la Unión Patriótica han sido asesinados sistemáticamente en Colombia los últimos años].

R. Pienso que tenemos menos enemigos que la Unión Patriótica. La actitud de muchísimos sectores, entre ellos las Fuerzas Armadas, es muy distinta con nosotros y con la Unión Patriótica. Sin embargo, recibimos amenazas. Yo, personalmente, sé que hay un plan para matarme y estamos defendiéndonos de él, porque estamos en Colombia y ¿qué vamos a hacer?

P. ¿Y esto no va a limitar mucho su actividad como ministro?

R. Sí, claro, va a limitar mi actividad como ministro, pero, bueno, ¿qué vamos a hacer? Éstas son las circunstancias en que nos toca trabajar.

P. ¿Se siente, como ministro, más o menos protegido?

R. Es contradictorio. De algún modo estoy más protegido porque ahora tengo acceso a más información. Por otro lado, en la medida en que tengo que moverme mucho más, tengo también más riesgo. Vamos a tratar de equilibrar ambas cosas, para... para sobrevivir. Ése es el principal problema que tenemos aquí.

P. ¿Tiene confianza en su equipo de seguridad?

R. Sí, la tengo; hay que ponerlo a trabajar en las nuevas circunstancias e intentar que se adapte a las nuevas circunstancias, porque yo he estado bastante quieto en los últimos meses, como medida para disminuir riesgos. Ahora tenemos que movernos mucho más, necesitamos un equipo más flexible, pero sí tengo confianza.

P. En el discurso de torna de posesión del presidente César Gaviria hay una oferta de diálogo a la guerrilla, la posibilidad de integrarse en la Asamblea Constituyente, pero a los grupos de autodefensa y paramilitares les dice que se entreguen a la justicia, que se les va a combatir. ¿No hay aquí una especie de ley del embudo, una doble medida?

R. Vamos a conversar de esto más adelante con el presidente Gaviria. Nosotros tenemos una visión más matizada. Evidentemente, entre los paramilitares hay sectores a los que sólo se puede aplicar el peso de la ley, pero hay otros sectores, que han estado en el pasado en estas actividades, que muestran una intención que consideramos seria de dejar las armas, de dejar, la violencia, de pacificarse, y creemos que es bueno que el Estado les dé esa opción. Siempre es mejor un arreglo que una guerra.

P. Un diario escribió un editorial que hablaba del contrasentido que supone que el que trajo la muerte sea ahora el ministro de la vida.

R. Bueno, eso son opiniones que vamos a tener que seguir oyendo, porque no es fácil para ninguna sociedad, y menos para la nuestra, que es muy provinciana, entender que en seis meses uno pase del monte al ministerio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0011, 11 de agosto de 1990.