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Fernández Ordóñez desmiente a José Luis Corcuera sobre la política de visados

El ministro de Asuntos Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez, desmintió ayer a su colega de Interior, José Luis Corcuera, que el 15 de junio en Dublín afirmó que España exigirá visado a los ciudadanos latinoamericanos cuando se supedite a la política que viene marcando la Comunidad Europea (CE)."Eso que ha dicho no es verdad", afirmó el jefe de la diplomacia española en el curso de un desayuno con corresponsales extranjeros acreditados en Madrid. "De ninguna manera", añadió, "se le ha pedido a España que lo imponga de forma general". El presidente del Gobierno, Felipe González, se expresó en términos parecidos cuando, a principios de mes, recibió al jefe de Estado de Venezuela, Carlos Andrés Pérez.

Fernández Ordóñez reconoció, no obstante, que "España puede aceptar el que se someta a este trámite a algunos países latinoamericanos" a partir de 1993, y citó expresamente a Colombia. El objetivo, en este caso, consistiría en controlar los movimientos de sus narcotraficantes.

Otro país latinoamericano al que los diplomáticos españoles suelen mencionar como candidato al visado dentro de tres años es la República Dominicana, porque un número nada despreciable de sus ciudadanos han emigrado a España, donde trabajan como personal doméstico. El único país de habla española al que Madrid impone actualmente el visado es Cuba.

Los Ministerios de Exteriores e Interior también se contradicen, aunque esta vez no públicamente, sobre la fecha en la que España instaurará el visado para los magrebíes. Después de que Italia haya anunciado su intención de imponerlo a partir del 1 de julio, España será el único Estado de la CE que seguirá permitiendo la entrada libre en su territorio de todos los magrebíes.

En recientes reuniones con sus homólogos franceses, los colaboradores de Corcuera han asegurado que el visado español para los norteafricanos se aplicará a partir del 1 de septiembre. En Exteriores se indica que no se estará en condiciones de hacerlo para esa fecha, porque los consulados españoles en el Magreb carecen de las instalaciones y del personal necesario para poder hacer frente a la avalancha de peticiones. La primavera de 1991 parece a los responsables de Exteriores el momento más indicado para introducirlo.

Por otra parte, la Embajada de Marruecos en España expresó ayer en un comunicado su "sorpresa e indignación" por la publicación el miércoles por EL PAÍS y La Vanguardia de una información sobre la existencia de un topo al servicio de Rabat, que filtró al Ministerio de Asuntos Exteriores el texto de un telegrama cifrado en el que se resumía la conversación mantenida el 16 de mayo entre Fernández Ordóñez y el número dos del Frente Polisario, Bachir Mustafá Sayed. El ministro confirmó públicamente la veracidad de la información.

Tras lamentar "enormemente la explotación mal intencionada efectuada sobre este asunto", la Embajada desmiente la información "de la manera más categórica". "El objetivo oculto" de la publicación, según el comunicado, "perjudica las relaciones de confianza y de estima mutuas existentes entre la Embajada y los responsables del Ministerio". La Embajada no precisa quién intenta perjudicar estas relaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de junio de 1990

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