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Grace Palley: "Me interesa escribir sobre la vida de las mujeres normales"

La escritora norteamericana Grace Palley llegó a Barcelona hace cuatro días casi de incógnito. No se preocupó de avisar a su editor, Jorge Herralde, ni a las organizadoras de la Feria del Libro Feminista, con lo que provocó los consiguientes nervios ante una presencia anunciada que no acababa de concretarse. Ayer sin embargo, como suele suceder en las películas de humor, apareció con una sonrisa en los labios una bolsa de viaje en la mano y aspecto de turista de la tercera edad."Es la primera vez que asisto a una de esas ferias", manifestó a este diario, " y creo que son muy interesantes". Puedes encontrarte gente de todo tipo y de distintos países. Hace unos minutos, por ejemplo, estaba escuchando a una escritora aborigen australiana y lo que decía era interesantísimo".

Relatos cortos

Paley goza de un gran prestigio en Estados Unidos como autora de varios libros de relatos cortos que en España ha publicado Anagrama: Batallas de amor, Enormes cambios en el último minuto y Más tarde, el mismo día. En los relatos puede rastrearse el típico humor judío neoyorquino (Paley es hija de emigrantes judíos rusos), hasta el punto que un crítico británico dijo de ella que "es la hija de Groucho Marx y la madre de Woody Allen"."Exageraba", se ríe Grace Paley. "Yo no soy tan divertida como ellos. Además, lo que me interesa cuando escribo es retratar la vida de las mujeres normales. No me interesan las vidas heroicas". "Para mí", agrega, "la historia no es sólo una relación de guerras y héroes; consiste también en describir cómo vive la gente en su casa, cómo educan a sus hijos, cómo se hacen mayores... vidas normales".

Paley, que se califica a sí misma como "muy feminista" y pacifista, nació en Nueva York en 1922 y cree que su formación literaria se ha visto muy influenciada por el hecho de nacer en el seno de una familia de judíos rusos. "De niña, ya hablaba tres lenguas, ruso, yiddish e inglés, y cuando escribo, resuenan por mi cabeza las músicas de estos tres idiomas. La lengua hay que cuidarla mucho cuando se escriben relatos. Quizás más que en las novelas. Y cuando tienes varias lenguas rondando por tu cabeza, eres más exigente sobre cómo decir las cosas".

Palley considera que los 25 años que ha dedicado a la enseñanza universitaria la han ayudado mucho a escribir. "Siempre se aprende del intercambio", señala. Al comentarle un artículo que indica que su obra es a la narrativa lo que la de Sylvia Plath a la poesía norteamericana, hace una mueca expresiva. "Me sorprende", dice. "Nunca me lo habían dicho. Además, no creo que yo me mueva en la misma dirección que ella". Hace una pausa y agrega con humor: "Claro que ella está muerta y yo me estoy moviendo hacia esta dirección. De todos modos, no tengo ninguna prisa por llegar a la muerte".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de junio de 1990