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La obra del fotógrafo peruano Martín Chambi, reunida en una exposición antológica

Dice Julia, la hija del fotógrafo peruano Martín Chambi, que su padre solía ir una y otra vez al mismo paraje que había decidido fotografiar, hasta encontrar la hora del día y momento del año más apropiados para hacer la foto que imaginaba. El Círculo de Bellas Artes de Madrid presenta a partir de hoy una amplia exposición antológica dedicada a este fotógrafo cuzqueño con una selección de sus mejores obras.

La muestra reúne más de 100 obras, realizadas entre fines de los años veinte y principios de los cincuenta, producto de la paciente y dedicada labor de copiado de los originales por los fotógrafos españoles Juan Manuel Castro Prieto y Juan Manuel Díaz Burgos. Ellos se trasladaron al archivo de Martín Chambi en Cuzco, hace unos meses, y han reproducido más de un centenar de fotografías rescatando la alta calidad de los detalles y la composición de este artista. "Lo hemos hecho en todo momento respetando la voluntad del tema que imprimió el autor y procurando manipular lo menos posible", dice Juan Manuel Díaz.El resultado es una impresionante muestra documental, tanto de la sensibilidad del fotógrafo andino como de la sociedad en que vivió: bodas, entierros, paisajes, fiestas, personajes y autorretratos cobran una dimensión mítica, que sólo se alcanza con un profundo conocimiento técnico y una extraordinaria sensibilidad para concebir la atmósfera y el instante preciso.

Chambi trabajó siempre con luz natural exclusivamente y con un equipo bastante rudimentario. "En el estudio teníamos una galería también, donde él exponía sus fotos, y la gente de Cuzco se acercaba y decía: eso yo nunca lo había visto antes. Y eran sólo lugares que cuando mi padre los fotografiaba parecían empezar a existir para la gente que los veía todos los días", dice Julia Chambi. "Mi padre veía la belleza en todo y pensaba cuidadosamente cada una de las imágenes que deseaba plasmar. A Machu Picchu iba muchos días con su mula hasta encontrar la iluminación que quería conseguir".

El archivo Chambi consta de más de 8.000 placas clasificadas por su hija y su sobrino-nieto, Teo Allaín Chambi. Sin embargo, quedan todavía casi la misma cifra de placas sin clasificar, porque es una labor que están realizando los herederos sin ninguna ayuda. "Querernos hacer una fundación para proteger la obra de Martín Chambi, pero por el momento no hemos encontrado quien nos ayude", dice Julia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de mayo de 1990