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Tribuna:

Un lugar para el diseño

La Mostra Internacional de Disseny MID 90 se abre al público hoy en el recinto ferial de Montjuïc, de Barcelona, con la intención de disputar a las ferias de Valencia y Madrid la supremacía de un lugar para el diseño industrial.

El tema del diseño parece estar pasando de moda, por suerte; sin embargo, su importancia real aumenta día a día con un ritmo vertiginoso, no tanto por su dimensión actual, sino por sus perspectivas de futuro. No, el diseño no era un bluff pasajero ni una frivolidad posmoderna de los ochenta, sino un tema que mueve miles de millones y que se entremezcla diariamente con los hábitos sociales y culturales de la gente.Así lo demuestra la convocatoria de la primera Mostra Internacional de Disseny de la Feria de Barcelona, que se inaugura hoy y permanecerá abierta hasta el próximo domingo. Un salón novedoso en cuanto a su ubicación -Barcelona- y su contenido: una selección de objetos atendiendo a su calidad de diseño. El MID, a diferencia de otras ferias de carácter monográfico propone agrupar diversas empresas, no por sectores, sino por su compromiso con el mundo del diseño. En él se entremezcla el mobiliario doméstico y el de oficinas, electrodomésticos, iluminación, objetos de regalo, complementos para la construcción o productos textiles, hermanados entre sí por un similar proceso creativo de diseño.

A tal efecto se ha considerado necesario establecer un comité de selección formado por Mal Felip, del BCD; Josep Novel], del ADI-FAD, y representates de ADP (Associació de Dissenyadors Professionals), ADPV (Asociación de Diseñadores del País Valenciano), AEDI` (Asoelación Española de Diseñadores Profesionales) y Fira de Barcelona y que preside el premio nacional de Diseño André Ricard.

El comité cuenta con la asesoría de Carmen Ferre y Carmen Llopis, directoras de On, revista organizadora de la muestra conjuntamente con la propia entidad ferial. El comité se ha responsabilizado de la selección de todos los productos expuestos en la muestra, valorando en cada uno de ellos su aportación en cuanto a diseño se refiere, llegando incluso a reservarse el derecho de rechazar las novedades que no alcancen el nivel mínimo exigido.

El montaje ha corrido a cargo del diseñador Lluís Pau, responsable en temas de interiorismo del equipo de arquitectos Martorell-Bohigas-Mackay, quien ha realizado una original y atrevida propuesta vertebrada a través de un sinuoso circuito que recorre las 120 casetas presentes repartidas en 10.000 metros cuadrados.

Futuro incierto

En el centro del pasillo se sitúa un banco doble, en fibra de vidrio, que reproduce la silueta del famoso banco de Gaudí del parque Güell, sirviendo de eje conductor del recorrido y lugar de reposo desde donde contemplar las diversas novedades. Peor suerte ha corrido la imagen gráfica de la muestra, un triste y confuso logotipo que no concuerda con el supuesto alto nivel en diseño que exige la ocasión. Tampoco llega a entenderse -aparte de oscuras razones feriales- la inclusión lógica del MI D dentro de la feria Rehabitec, dedicada a la rehabilitación en el sector de la construcción. La experiencia del MID es sin duda positiva y loable, beneficia al conjunto del sector del diseño. Su gestación, según los propios organizadores y numerosos expositores, ha sido un tanto precipitada, y por tanto algunos aspectos han debido resolverse con grandes dosis de voluntarismo y tesón.

Pero tal vez tanto esfuerzo resulte finalmente infructuoso debido a las competitivas políticas feriales con respecto a otras ciudades; todo el mundo se plantea el futuro y continuidad de esta muestra que ahora nace. El MI D entra de alguna forma en competencia con la veterana Feria Internacional del Mueble de Valencia, que este año celebra su 27º edición y que ha sido recientemente el principal escaparate de nuestro mejor diseño al mundo.

Alternativas

La feria de Valencia es sin duda la más importante del país y la segunda de Europa después de Milán. Pero otra ciudad, Madrid, y su feria Mogar preparan una alternativa al tradicional liderazgo valenciano y a la primicia diseñística barcelonesa. Numerosos indicios apuntan a que Madrid, con sus nuevos recintos feriales para 1991, sus presupuestos millonarios y su estratégica situación geográfica como lugar de negocios, puede presentar batalla para conseguir ser sede de la principal feria del sector.

En cualquier caso, y siguiendo las implacables leyes del mercado, los expositores elegirán la convocatoria que mayores beneficios les reporte, sea donde fuere, dentro de una muy digna lógica empresarial.

La baza de Barcelona, pase lo que pase, seguirá fuertemente relacionada con sus importantes firmas y diseñadores, apoyada por una indiscutible capitalidad cultural creativa, imposible de improvisar o comprar en otro lugar. Ayuntamiento, Generalitat y fuerzas vivas del diseño barcelonés han anunciado un evento cultural unitario para Barcelona en 1991 que englobe y coordine numerosas actividades y que podría servir para la consolidación del MID, con independencia del carácter privado y eminentemente comercial de este último. En cualquier caso, y aun a riesgo de parecer ingenuos, lo verdaderamente importante es considerar la trascendencia social del diseño -y por tanto sus escaparates- para el aumento en la calidad de vida del hombre, en su propia esencia y valor, más allá de su estricto valor de cambio.

El diseño no sólo sirve para vender más, sino que se le suponen otros atributos, razón por la cual esta noticia sobre una feria se hace para el ámbito cultural del diario y no para el de economía.

Juli Capella yQuim Larrea son directores de la revista Ardi.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de mayo de 1990

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