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Crítica:MÚSICA CLÁSICA

Bodas de plata

La Orquesta Sinfónica de RTVE celebró el viernes su 25º aniversario, justo en el momento en que su sexto director titular -el húngaro Arpad Joo- se dispone a terminar su misión para dar paso al ya designado Sergiu Comissiona. Anteriormente, fueron titulares de la formación Igor Markevich, Enrique García Asensio, Antonio Ros Marbà, Odón Alonso y Miguel Ángel Gómez Martínez.Bastaría la relación de casi 150 estrenos de 70 autores españoles para justificar un cuarto de siglo de tarea y hacer del aniversario una verdadera fiesta para los músicos, sobre todo si se tiene en cuenta que esos estrenos, una vez grabados, se difunden periódicamente por las antenas musicales de Radio 2.

Jornada espectacular

Orquesta Sinfónica y Coro de RTVE

Coro de Valencia. Escolanía de Nuestra Señora del Recuerdo. Directores de coro: Miguel Amántegui y César Sánchez. Solistas: Juliana Gondek, T. Zylis Gara y Teresa Verdera, sopranos; Clara Takacs y Cornelia Kallisch, contraltos; Denes Gulyas, tenor; Eike Wilm Schulte, barítono, y Tom Krause, bajo. Director: Arpad Joo. Sinfonía de los mil de Mahler. Auditorio Nacional. Madrid, 11 de mayo.

Tal ejecutoria habría aconsejado, quizá, otro tipo de programa conmemorativo que el propuesto por el director y los directivos de la ORTVE, en el que la música española, en sus creadores y sus intérpretes, salvo la brillante intervención de la soprano Teresa Verdera, estuvo ausente.Se prefirió una jornada espectacular y nada mejor, entonces, que la gran traca mahleriana de la Sinfonía de los mil, aunque el título implique bastante exageración. ¿No habría merecido un puesto alguna obra de Markevich? el director fundador efectivo, primero, y honorario, después.

Sin ninguna nueva opinión sobre Mahler cuyo nombre y cuya obra están instalados en la historia, recordemos el ser de la Octava sinfonía en sus dos grandes formulaciones: una prolongada pieza religiosa basada textualmente en el Veni Creator y la escena final de Fausto, ensayo dramático más importante en quien, aun amándola, no cultivó la ópera, excepción hecha de su hermosa colaboración en Los tres pintos, de Weber.

Del importante grupo de solistas sobresalió Clara Takacs, por la conmovedora belleza de su voz, en tanto la cantante más célebre de todos, Teresa Zylis Gara, adoleció de gran inseguridad en la afinación. La peliaguda fusión de los coros fue salvada con bastante fortuna, aunque con pérdida de calidad global y la escolanía se comportó a las mil maravillas.

Contando con la respuesta flexible de la orquesta, el maestro Arpad Joo actuó seguro, voluntarioso y hasta con cierta impavidez ante el tan cacareado misterio mahleriano. Los resultados fueron, antes que otra cosa, espectaculares visual y sonoramente. Con lo que el público se felicitó por la arribada de una orquesta y un coro que ha hecho suyos al cuarto de siglo de existencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de mayo de 1990