Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Nace el grupo empresarial del Español de Crédito

El banco mejora sus recursos propios con la operación

La pugna que durante nueve meses han mantenido las autoridades económicas y Mario Conde, presidente del Banco Español de Crédito, por la consecución de exenciones fiscales para la creación de la corporación industrial del grupo, ha quedado resuelta finalmente con un relativo empate. Banesto logra que se reconozca la importancia de la corporación, pero a cambio ha visto reducido el volumen final de exenciones fiscales. Frente a los casi 45.000 millones solicitados al final han logrado un ahorro fiscal de 19.000 millones.

La idea de poner en marcha una corporación industrial en el grupo Banesto ha sido defendida desde el momento en que Mario Conde y Juan Abelló entraron a formar parte del consejo de administración de la entidad. Al margen del hecho de que las tendencias actuales en el mundo económico marcan que la creación de corporaciones resulta más operativa a la hora de ejercer el control de empresas, Banesto ha venido diseñando desde hace cuatro años distintas operaciones financieras y de desinversión que le permitiera obtener los fondos suficientes con los que hacer frente a los agujeros patrimoniales de etapas anteriores.En un primer momento, el saneamiento del banco se basó en la venta de participaciones significativas en algunas de las empresas que tradicionalmente habían formado parte del grupo industrial vinculado a la entidad financiera. Incluso se llegó a vender la sede real, no la oficial, que el Español de Crédito tiene en el paseo de la Castellana de Madrid. La imposibilidad de Banesto para generar los suficientes recursos que le permitieran constituir las provisiones necesarias para hacer frente a los morosos y fallidos y la cobertura del complemento de pensiones, obligaba a la desinversión.

El siguiente paso que la entidad intentó fue la fusión con el Banco Central como fórmula para conseguir las plusvalías suficientes para dar por concluido el proceso de saneamiento del grupo financiero y alcanzar un volumen de recursos propios suficiente como para no tener que preocuparse por falta de capital y reservas para acometer nuevos procesos de expansión. Una vez que se desistió de la fusión con el Central, Banesto sacó de nuevo del cajón el proyecto de corporación industrial.

Coeficiente de garantía

El reconocimiento de unas plusvalías por valor de algo más de 132.000 millones de pesetas, cifra de la que hay que descontar los 8.000 millones que deben ingresarse en Hacienda como pago del impuesto, supone una inyección contable de fondos muy importante para el grupo. Una parte de estas nuevas plusvalías irá a la sociedad de cartera y el resto al propio grupo bancario. Pero al consolidar el grupo los recursos propios se verán incrementados en la parte que globalmente se destine a reservas de toda esa cantidad.Otra parte se destinará a cubrir las provisiones necesarias del grupo bancario que han estado pendientes de ser realizadas durante los dos últimos ejercicios ya que en 1988 estaban pendientes de las plusvalías generadas por la fusión con el Central y, un año después, con las que se esperaban alcanzar con la creación de la corporación.

Pero donde más se va a notar es en el aumento de recursos propios. Banesto tuvo que hacer a finales de año una emisión de deuda subordinada, a un precio bastante elevado, para cubrir el coeficiente de garantía exigido por el Banco de España. Si las exenciones se hubieran concedido entonces no habría necesitado esa emisión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de abril de 1990