Pinochet no quiere someterse a las órdenes del futuro ministro de Defensa

El general Augusto Pinochet manifestó ayer su preocupación por que el próximo Gobierno altere la institucionalidad de las fuerzas armadas. El presidente saliente de Chile se reunió durante 50 minutos con su sucesor, el democristiano Patricio Aylwin, a quien comunicó su inquietud. Pinochet, que seguirá al mando del Ejército, insistió en que el futuro ministro de Defensa sea una mero mediador.

El tema de debate fue la relación entre los militares y el Gobierno democrático, una de las claves para el éxito de la transición chilena. Pinochet llegó a la entrevista -un acto que forma parte de la tradición, en que el presidente saliente visita al entrante en su domicilio- vestido con uniforme de gala blanco. Grupos de manifestantes lo recibieron con vítores, mientras partidarios de Aylwin le gritaban "asesino", "que se vaya", "adiós, general".Durante la conversación, considerada "cordial" por Aylwin, éste manifestó a Pinochet: "No tengo ningún propósito de alterar la institucionalidad histórica de las fuerzas armadas'.

Consultado por los periodistas, al término de la entrevista, sobre si pensaba someter ajuicio a Pinochet, el presidente Aylwin sostuvo que no tiene el propósito de promover juicios, "pero las investigaciones que se realicen en el futuro podrán afectar a quien tenga responsabilidad en hechos delictivos".

Pinochet insistió a Aylwin en que durante el próximo Gobierno, en el cual él seguirá siendo jefe del Ejército, el ministro de Defensa sólo será un intermediario entre el Ejecutivo y el Ejército, y no su superior. La respuesta de Aylwin fue que los militares dependerán de este ministerio. La reunión evidenció los temores del Ejército ante el futuro. En la víspera, durante una gran retreta militar, Pinochet advirtió que los militares "rechazarán cualquier intento de modificar nuestro rumbo institucional" con cualquier pretexto.

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