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Los vertidos industriales y la sequía convierten los ríos vascos en cloacas, según un equipo de biólogos

La actividad industrial y agrícola ha convertido a las principales arterias fluviales de Euskadi en auténticas cloacas, según se desprende de un estudio realizado por un equipo de biólogos de la universidad del País Vasco al que ha tenido acceso este diario. Los ejes del Deva, Oria, Nervión-Ibaizábal y los tramos bajos del Urola, Galindo, Gobelas, Asúa y Cadagua, entre otros, se encuentran muy deteriorados. Guipúzcoa es, con un 33,6%, la provincia con mayor volumen de ríos completamente degradados, seguida de Vizcaya, con el 28,4%, y de Álava, con el 21%.

Los datos del informe se basan en un muestreo realizado en 70 puntos a lo largo de los 2.183 kilómetros de red funcional hidrográfica de Álava (el 26,5% estudiado) y Guipúzcoa (el 23,1%), y de 174 puntos en los 1.742 kilómetros existentes en Vizcaya (el 30,25%).

Según este análisis, el estado de los ríos es más preocupante en la zona guipuzcoana, ya que las seis cuencas principales tienen importantes concentraciones de industrias contaminantes. La situación se agrava al estar ubicadas la mayoría de ellas en los tramos altos y medios de los cauces.

Los ríos vizcaínos, por el contrario, presentan una menor contaminación por cuenca y los tramos medios no están tan degradados. Álava cuenta con una red fluvial mucho menos deteriorada y con unas perspectivas de recuperación muy superiores a las de las otras dos zonas. A diferencia de Vizcaya y Guipúzcoa, los agentes contaminantes tienen su origen en la actividad agropecuaria, y las seis cuencas principales han sido menos castigadas por el progreso.

Otro de los indicadores que muestra la degradación de la red hidrográfica vasca es el biológico. La diversidad de peces ha descendido entre una y tres especies en los ríos vizcaínos y guipuzcoanos desde el inicio de la revolución industrial. Los ríos Nervión-Ibaizábal, Oria y Deva son los más afectados, siendo el barbo, la trucha, la platisa, el espinoso, el salmón y el reo las especies más amenazadas.

La generalización de los cotos de pesca deportiva ha motivado la introducción de especies foráneas, sobre todo americanas y centroeuropeas. "Algunas especies poco tolerantes a la contaminación, como la trucha común, han conseguido distribuirse bien. Por el contrario, especies más resistentes como el barbo, que no han sido repobladas, están menos presentes en los ríos", explica el biólogo Luis Docampo.

Las manos atadas

Si a la contaminación orgánica e industrial le añadimos la eutrofización natural -aumento de nutrientes y de vertidos contaminantes muy localizados que pueden provocar la desaparición de la vida acuática por falta de oxígeno-, los índices se disparan hasta un 74,1% en Guipúzcoa, un 71,3% en Alava y un 52,7%. en Vizcaya.

El equipo de investigación que ha elaborado este trabajo, encargado por la Consejería de Urbanismo, Vivienda y Medio Ambiente del Gobierno vasco, ha seiftalado la necesidad de crear un organismo que centralice todas las competencias que actualmente están repartidas en diferentes organismos. "Medio Ambiente tiene las manos atadas, no puede hacer apenas nada. La actual dispersión de competencias está imposibilitando una política ecológica realmente efectiva", concluyó la bióloga Begoña García de Vicuña.

A juicio de los investigadores, buena parte de los tramos que actualmente se encuentran contaminados podrían ser recuperados. Entre ellos estarían el Cadagua, Butrón, Artibai, Oka, Oyarzun y el Oria. "La cuestión", comenta García de Vicuña, "es atajar la contaminación en su origen. Hay que tomar medidas contra las empresas que se saltan a la torera una legalidad que en muchas ocasiones está completamente desfasada o no se puede aplicar sin adecuarla a cada país, como pasa por ejemplo con buena parte de la legislación comunitaria".Al amparó de la crisis

Hay que tener en cuenta que una buena parte de las industrias químicas más contaminantes que hay en el País Vasco se encuentran en los márgenes de los ríos. Éstas y otras industrias, pequeñas y medianas en su mayoría, se han visto muy afectadas por la crisis y la reconversión industrial y de lo que menos se preocupan ahora es de poner filtros y depuradoras. Los vertidos suelen ser directos, las aguas se estancan y la falta de lluvias ha agravado el estado de descomposición que sufren muchos ríos, en donde la vida piscícola prácticamente ha desaparecido.

Los grupos ecologistas vascos extienden estas críticas a la ley de Aguas de 1985 y a los reglamentos que la desarrollan. "Estas normativas son inoperantes porque no tienen en cuenta las especiales características de cada cuenca. De forma que puede darse el caso de que aun cumpliendo la legislación nos encontremos con un río completamente degradado", explica Tito Angoitia, miembro de Eki. "Los problemas se agravan cuando, incluso, se autorizan determinados vertidos, previo pago de un canon, con la máxima de "quien contamina paga". Un auténtico atentado ecológico con cobertura legal", afirma Angoitia.

A pesar de que el departamento de Medio Ambiente del Gobierno vasco ha concedido millones de pesetas a las empresas para adecuar sus vertidos contaminates, Begoña García de Vicuña se pregunta si esas subvenciones han sido realmente utilizadas para los fines previstos. "No tengo datos para confirmar esta sospecha, pero sería positivo conocer la fiscalización realizada por el Ejecutivo autónomo".

Agua para el consumo

El viceconsejero de Medio Ambiente del Gobierno Vasco, Juan José Otamendi, ha reconocido las malas condiciones de los ríos vascos. La prolongada sequía que sufre el País Vasco ha obligado a los responsables del abastecimiento del agua a bombearla de algunos ríos para el consumo. Sin embargo, el pésimo estado de gran parte de la red fluvial ha limitado esta iniciativa.Juan José Otamendi ha señalado que la inversión realizada en el período 86-89 ha ascendido a 3.740,6 millones de pesetas, de los que 874 corresponden a subvenciones realizadas por Medio Ambiente. Según este departamento, la Administración tendría que invertir un cuarto de billón para paliar la contaminación de los ríos vascos, a lo que habría que sumar una cifra aún mayor por parte de la empresa privada.

Otamendi ha afirmado que su departamento, las diputaciones y los ayuntamientos están realizando un "esfuerzo notable con la política de pactos socio-ambientales" y ha criticado las posturas maximalistas de la crítica fácil. Asimismo, ha anunciado que el proyecto de Agencia del Medio Ambiente está muy avanzado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de marzo de 1990

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