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Sáenz de Oiza, medalla de oro de la Arquitectura.

El escultor Eduardo Chillida, nombrado arquitecto honorario

El arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oiza, de 71 años, recibió ayer la Medalla de Oro de la Arquitectura 1989, concedida por el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España, en un acto celebrado en la Real Academia, de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, presidido por su director, Federico Sopeña. La concesión de la medalla está justificada. "en reconocimiento al valor de su magisterio profesional y su constancia en la defensa de la arquitectura como disciplina técnica y artística". En el mismo acto se entregó al escultor Eduardo Chillida (San Sebastián, 1924) el nombramiento de arquitecto honorario por "haber desarrollado unas esculturas con características plásticas y estéticas realmente excepcionales".

Francisco Javier Sáenz de Oiza, natural de Cáseda (Navarra), titulado por la Escuela de Arquitectura de Madrid en 1946, recibe la medalla de oro de la Arquitectura 1989 "en reconocimiento al valor de su magisterio profesional, su constancia en la defensa de la arquitectura como disciplina técnica y artística, expresión de su autor y de su tiempo".Con anterioridad, la medalla de oro de la Arquitectura ha sido otorgada, en 1987, al rey Juan Carlos y al agá Jan, y, en 1988, al arquitecto gallego Alejandro de la Sota y al portugués Álvaro Siza.

Con esta distinción, el Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España quiere reconocer de forma "pública y notoria el esfuerzo de las personas e instituciones que en su trayectoria ensalzan y ennoblecen el quehacer arquitectónico". También quiere destacar la promoción de la arquitectura como bien cultural y su desarrollo en el logro del bienestar común.

Hervidero de ideas

El presidente del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España, Rafael de la Hoz, que fue alumno de Oiza y compañero de estudios de Chillida, destacó del escultor los temas de sus obras, en torno al vacío y la luz, y su relación con la arquitectura en el tratamiento de los espacios como "ordenador" de los mismos y de la dialéctica entre espacio interior y exterior. Sobre el arquitecto elogió la capacidad creativa de un Oiza "hervidero de ideas" que por encima del arte y la técnica demuestra que la "arquitectura es fundamentalmente cultura".La obra arquitectónica de Sáenz de Oiza se desarrolla en su labor en la enseñanza a lo largo de 35 años, siendo profesor de Salubridad e Higiene entre 1949 y 1961, catedrático de Proyectos entre 1970 y 1986 y director de la Escuela de Arquitectura de Madrid de 1981 a 1983, y en la práctica profesional, con obras realizadas a partir de 1949 y su participación en numerosos concursos nacionales e internacionales.

Entre su obra construida figuran la basílica de Aránzazu, Torres Blancas, el Banco de Bilbao en Madrid, el Palacio de Festivales de Santander, el Centro Atlántico de Arte Moderno, 340 viviendas en la M-30 de Madrid y varias viviendas unifamiliares. En 1987 recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

Los últimos proyectos de Oiza sonsus propuestas, con Rafael Moneo, para el Anillo Olímpico de Barcelona; para el centro deportivo Norte de Madrid, Nuevos Recintos Feriales de Madrid y el nuevo Metropolitano de Bilbao.

Espacio y tiempo

El escultor Eduardo Chillida, que viajó a Madrid desde Nueva York, donde trabaja en la actualidad en varios proyectos en Estados Unidos, tras la reciente inauguración de una obra monumental en Dallas, es uno de los artistas con mayor preocupación por el[ espacio y el tiempo, que junto a su tratamiento de los materiales ha creado obras monumentales como sus series de Lugar de encuentros, Peines del viento y Dallas-Reinosa.Chillida recibió el título de arquitecto honorario por "haber desarrollado unas esculturas con características plásticas y estéticas realmente excepcionales, en donde el hombre y la obra de arte logran un diálogo e interrelación permanente, alcanzándose los máximos valores sociales y culturales", y "por la identificación de su pueblo, carácter esencial de toda su obra".

Tras la lectura de la concesión de las distinciones y la semblanza de los galardonados, Eduardo Chillida leyó unas notas de sus cuadernos en torno al arte, entre el aforismo y la greguería, con referencias generales como "el mundo de la geometría ocurre en la mente", "dibujar es hermoso y tremendo", "trato de entender el espacio, no de utilizarlo", junto a otras más íntimas, como "tengo las manos de ayer, me faltan las de mañana".

Comentó su última obra, Elogio del horizonte, de próxima inauguración en Gijón, realizada como "un microespacio en el cual el hombre pueda sentir su verdadera medida".

También recordó sus experiencias en relación con la arquitectura, como su entrada en la iglesia de Santa Sofia, en Estambul, "como si entrara en los pulmones de Juan Sebastián Bach". Al final hizo una alusión a su mujer y a su padre, "que siempre quisieron que fuese arquitecto".

Eduardo Chillida ha realizado esculturas monumentales que se integran con el paisaje arquitectónico de grandes ciudades como París, Francfort, Washington o Grenoble, en el extranjero, y en numerosas de España. Y otras que dialogan con la naturaleza en su mismo seno, como la famosa Peines del viento en la bahía de San Sebastián.

Sáenz de Oiza, visiblemente emocionado, no pudo pronunciar unas palabras y ofreció su silencio como prueba de gratitud por la medalla concedida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de noviembre de 1989