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Tanques inocuos

"Había mucho miedo en España a finales de los 70 y sólo el ruido de las cadenas de algunos carros de combate por la Castellana hubiera podido desencadenar la catástrofe. Pero ésta, la gran catástrofe, no llegó. Llegó el pequeño susto de la Carrera de San Jerónimo y el inocuo corretear de los tanques, respetando las señales de tráfico, eso sí, por las calles valencianas. Y eso malsanamente ha servido de justificación para el descrédito y la cuarentena inmisericorde. Serra recibió la orden y la cumple a rajatabla: 'Méteme en cintura a los militares, coge todo el poder, aprovéchate de su disciplina y leña al que ose levantar la voz'. Así se expresa Martínez Inglés en su libro (página 35), de Ediciones B."Claro, usted, señor ministro, no la conoce, fue declarado inútil para el servicio de las armas y no le reprocho nada, usted no tiene la culpa de su defecto físico. Pero sí le censuro que, puesto que le gusta tanto -para los demás- el servicio militar obligatorio, no intentara hacerlo pese a todo. Otros lo han hecho." (página 64).

"El proyecto de ley socialista [de la Función Militar] cayó como una fuerte dosis de aceite de ricino en el castigado organismo del colectivo militar. ( ... ) No puede extrañar que haya surgido el resquemor, el sarpullido moral, el cabreo por la forma y la intranquilidad por el fondo. ( ... ) Alguien en este país nos está tomando a los uniformados por estúpidos o tragasables, creyéndose que la disciplina castrense da para todo". (páginas 218 a 223).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de noviembre de 1989