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HACIA UNA NUEVA EUROPA

Yivkov no dimitió, sino que fue prácticamente destituido por la dirección comunista búlgara

HERMANN TERTSCH ENVIADO ESPECIAL, Todor Yivkov, que hasta el viernes era jefe del Estado y del Partido Comunista de Bulgaria y que fue sustituido por Petar Mladenov, no dimitió de sus cargos por voluntad propia como señala la versión oficial, sino que fue prácticamente destituido por la dirección del partido.

Medios políticos en Sofía informaron ayer que la caída de Yivkov en el pleno del comité central fue resultado de una amplia operación llevada a cabo por la mayoría del buró político y que el anciano líder había presentado resistencias a su relevo hasta la reciente reunión de este órgano, en el que Yivkov sorprendió con una apología del pluralismo político.El sucesor de Yivkov, el hasta ahora ministro de Asuntos Exteriores, Petar Mladenov, ya informó personalmente hace dos semanas al Kremlin, en Moscú, que la cúpula del partido comunista búlgaro le había elegido como sucesor del anciano dirigente. El pleno del comité central, que en principio iba a prolongarse hasta ayer, quedó clausurado en la noche del viernes tras ser confirmado Mladenov como sucesor de Yivkov con sólo un voto en contra. Según ha quedado patente, el único objetivo real de su convocatoria era la sucesión de Yivkov y una vez elegido su sucesor, el debate político y los nuevos cambios quedaron aplazados hasta el próximo pleno.

Mladenov, que tras el alemán federal Hans Dietrich Genscher, era el ministro de Asuntos Exteriores más veterano de Europa, con 18 años en el cargo, es un hombre de amplia cultura y buenas relaciones con la actual dirección soviética. En Sofía, se considera que puede ser el hombre ideal para una transición política. "Puede ser una solución provisional, aunque no tan provisional como la de Berlín Este, por supuesto", manifestó un veterano observador búlgaro, en referencia al dirigente alemán oriental Egon Krenz.

Mladenov manifestó en su discurso de aceptación del cargo que "la reestructuración carece de alternativa", elogió a su antecesor y se despidió de él deseándole "un descanso merecido" y pasó de inmediato a calificar de "freno" al desarrollo el sistema administrativo de mando vigente en el país. Mladenov anunció un proximo pleno extraordinario. "Hay que entregar realmente el poder a manos del pueblo", ya que "la creación de Bulgaria como estado democrático y constitucional moderno no es un deseo sino una necesidad vital".

En el partido Mladenov exigió "un espíritu colectivo en la labor del buró político", lo que es una abierta crítica a su antecesor y al culto a su personalidad, impuesta en el país en más de tres décadas de yivkovismo.

En varios pasajes del discurso, Mladenov no trasciende la ortodoxia del aparato del que ha formado parte toda su vida política. Insiste así en el papel del partido como 'Tuerza rectora de la sociedad". "Quiero reiterar que concebimos la reestructuración exclusivamente en el marco del socialismo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de noviembre de 1989