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El manjar de las multinacionales

Las empresas extranjeras copan el sector de producción y distribución alimentaria

Las grandes multinacionales extranjeras siguen engordando en el sector alimentario español. En 1988, las empresas controladas por capital foráneo han concentrado un 35,8% de las ventas totales de la industria alimentaria en el segmento de producción, alcanzando un 30,14% en el segmento de la distribución, que pasará a ser el 50% en el horizonte mágico de 1992. Pese a que cada vez es más complicado encontrar empresas autóctonas con las que diversificar el negocio, la penetración de las multinacionales sigue siendo una tónica creciente sin techo definido, si bien en esta ocasión también las grandes empresas nacionales, con el apoyo del sector público y de las entidades financieras, han conseguido arañar cuota de mercado.

Según pone de manifiesto el informe anual de Alimarket referido al pasado ejercicio de 1988, tres son las constantes que caracterizan la evolución del sector alimentario español: concentración de sociedades, crecimiento de la inversión en activos fijos y compra de empresas. Como consecuencia de todo ello, las grandes compañías siguen creciendo a costa de las más pequeñas, hasta el punto de que sólo las 50 primeras firmas, sobre una muestra total de 1.800 empresas, han conseguido aumentar su cuota de mercado, que ahora es del 37,7%, frente al 35,1% en 1987 y el 33,2% en 1986. En estas 50 empresas se incluyen 27 de capital nacional, que controlan un 17,1% de las ventas del sector, en tanto que las 23 restantes, bajo mayoría de capital extranjero, absorben un 20,6% de las ventas totales del sector.El cuadro de honor aparece encabezado por el grupo Nestlé, con unas ventas de 125.762 millones de pesetas, seguido de Coca-Cola de España, con 115.000 y de Unilever, con 85.416 millones. En cuarto lugar figura la primera compañía española del sector, la empresa pública Mercados en Origen (Merco), con 62.795 millones.

Alimarket destaca en su estudio el enorme esfuerzo inversor del sector, contabilizado en 194.258 millones de pesetas durante 1988, lo que representa un incremento del 40% respecto a los 138.595 millones registrados en el ejercicio precedente. La previsión para este año apunta a una cifra superior a los 180.000 millones, si bien ha de tenerse en cuenta que en 1988 la previsión era de sólo 110.000 millones, que, como se puede observar, han sido ampliamente rebasados.

Grandes inversores

Con todo ello, la inversión realizada en activos fijos dentro del sector alimentario se sitúa actualmente en 300.000 millones de pesetas. En esta cifra, no se incluyen, consecuentemente, los recursos destinados a operaciones interempresas; esto es, la compra y adquisición de compañías, que en 1988 alcanzaron un importe de 113.487 millones de pesetas. Esta cuantía supone casi un 60% de la inversión en activos fijos realizada en el año pasado y representa al mismo tiempo un incremento del 47% sobre los 60.000 millones destinados a la adquisición de empresas alimentarias en 1987.

Entre los principales inversores alimentarios figura en posición destacada el grupo Kuwait Investment Office (KIO) que, en compañía del Banco Santander, movilizó en 1988 un total de 30.000 millones en la compra de Ebro. Alimarket señala que el grupo kuwaití ha recuperado ya gran parte de esta inversión con la venta de autocartera, pero también ha continuado invirtiendo a través de Ebro en la compra de otras empresas españolas, como Herba, e incluso extranjeras, como la portuguesa Vasco Da Gama.

Asímismo, el BBV invirtió 13.000 millones en la toma de mayoría en Savin y Kas. El BBV ha reforzado además su presencia en congelados y legumbres secas, dos líneas de actividad que son consideras prioritarias para la entidad financiera, que también ha comprado este mismo año el grupo asturiano de distribución El Árbol. En sentido contrario, Banesto sigue desprendiéndose de sus participaciones alimentarias y recientemente ha venido por más de 1.000 millones de pesetas la bodega Luis Megía.

Por último, sobresale la actividad del grupo March, que tras comprar el 5% del grupo francés Carrefour, vendieron a éste el 10% de Pryca, donde la entidad gala ya controlaba un 70%. De igual forma, los March vendieron un 5% de la cervecera Damm y meses después reinvirtieron en San Miguel los recursos obtenidos con esta desinversión. A finales del pasado año, fue San Miguel, en la que los March poseen el 22%, la que compró un 5% de Damm, motivando las especulaciones sobre una posible fusión.

Sin embargo, el centro de atención del sector alimentario se concentra actualmente en el segmento de la distribución, donde la proyección de las empresas extranjeras alcanzará un 50% del mercado en el año 1992. Ésta es, al menos, la estimación de Afimarket, que también destaca el protagonismo obtenido en este subsector por las empresas públicas y las grandes entidades financieras. Unas y otras parecen haberse puesto de acuerdo en su apuesta por la distribución.

Pese a todo, una vez más, las tres grandes cadenas francesas de hipermercados, Pryca, Continente y Alcampo, comandan la clasificación del subsector de distribución, seguidas de Mercadona e Hipercor, la filial de El Corte Inglés. Pryca, con 212.556 millones de ventas es el líder destacado del ranking.

Tabacalera y Mercasa

Conviene resaltar, en cualquier caso, el papel de dos grandes empresas públicas como Tabacalera y Mercasa, con sendos proyectos diferenciados que han supuesto un importante revulsivo para este mercado. Ambas empresas trataron de unificar su estrategia en el sector, pero, al final, decidieron jugar sus bazas cada una por separado.

Tabacalera compró el pasado año el 75% de Distribuciones Reus que, a su vez, controlaba la empresa vasca Sebastián de la Fuente, con una inversión total de 6.000 millones.

Asimismo, Tabacalera protagonizó una de las más importantes operaciones de inversión dentro del sector de producción alimentaria, con la adquisición En diasa, dependiente hasta entonces del INI. Tabacalera pagó al holding público un total de 15.000 millones. En la actualidad, la empresa pública gestiona la compra del 50% de las filiales de Nabisco Brands en España y Portugal, con lo que Tabacalera pasará a controlar la totalidad del capital de estas compañías.

Mercasa, por su lado, adquirió en 4.300 millones la cadena valenciana Jobac, que está llamada a convertirse en embrión de una gran grupo de distribución con participación del Banco Central, a través del Banco de Fomento, y la Organización Nacional de Ciegos (ONCE).

Mercasa ha tomado también este año una participación significativa en el capital de Elosúa, compartiendo la gestión de la sociedad tras el nombramiento de su presidente, Jesús Prieto, como titular de la aceitera leonesa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de octubre de 1989