50 padres se niegan a que sus hijos asistan a clase junto a una niña de cuatro años portadora del SIDA

La pequeña María nunca podrá olvidar su primer día de clase. Llegó el martes, tan contenta, de la mano de su abuela, y de pronto se quedó sola e indefensa. ¿Su delito? Ser portadora de anticuerpos del síndrome de inmunadeficiencia adquirida (SIDA) con tan sólo cuatro años. Unos 50 compañeros de preescolar del colegio público Carlos Ruiz, en Campo Real (Madrid), huyeron en compañía de sus padres. Casi todos decidieron retirar a los niños por temor al contagio. La abuela de María no deja de sollozar desde entonces y confía en las promesas de los organismos oficiales: la niña podrá volver al colegio.

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"¿Cuándo vamos al cole, abuela?". María A. E. hizo ayer novillos para evitar males mayores y se pasó gran parte de la mañana subida a un triciclo rojo."A pesar de la escena del martes, la niña se lo pasó bien", cuenta su abuela ahogando el llanto. "Se quedó al final en el colegio y, pudo jugar con algún que otro niño. Te puedes imaginar lo contenta que se puso porque no está acostumbrada: las madres han advertido a los niños que no se acerquen a ella".

María, rubia y con grandes ojos negros, corretea de un lado para otro, como si prefiriera no darse cuenta de lo que está pasando a su alrededor. De vez en cuando mira pensativa a su abuela y baja la cabeza cuando escucha el nombre de su madre, que falleció hace cerca de un año tras padecer la fatídica enfermedad.

La palabra SIDA parece decirle bien poco, y ya ha asimilado como algo normal eso de pasar por el hospital infantil para que la vean los médicos.

"La niña está sana, y nos han dicho los médicos que podemos llevarla al colegio sin problemas", explica la abuela, que prefiere no hablar del drama familiar de la pequeña. El padre de María vive en Arganda del Rey y la niña ha quedado bajo la custodia de los abuelos en una casa baja de Campo Real, un apacible poblachón de 2.000 habitantes que árida revolucionado esta semana.

Y mientras María amenaza con hacer "un caballito" con su flamante triciclo, las aulas de preescolar del colegio Carlos Ruiz parecen seguir de vacaciones. En su interior no hay ni una docena de niños de los 70 matriculados este año. Un pequeño grupo de madres espera impaciente la salida de los pequeños.

"Como en una urna"

"Lo del martes fue una auténtica vergüenza", afirma Katy Trujillo, de 30 años, mientras es'pera la salida de su hijo Rubén. "No hay derecho a que mantengan a la niña como en una urna"."Fue como si de pronto entrara un mihura", explica otra madre. "Todos increparon a la pobre abuela y aislaron a la niña hasta hacerla llorar...".

Juana Redondo espera también la salida de su pequeño Pablo. "Yo le dije ayer al niño: "Pórtate bien y no te pelees'. Y pienso seguir haciéndolo todos los días, pase lo que pase. Aunque deberían vigilar la higiene del colegio o poner un profesor especial para la niña".

Otra madre que prefiere no revelar su nombre no ha vuelto a llevar a clase a su hijo. "Tenemos miedo a un posible contagio y pedimos que se respeten los derechos de nuestros niños. La bronca que montaron los padres el martes es comprensible, aunque entiendo también el drama de la niña. Hay padres que están recogiendo firmas para pedir que se lleven a la niña a otro sitio, aunque yo no he firmado nada".

María Belén Díaz, directora del colegio, ha comunicado los hechos a la Dirección Provincial de Educación. La directora declaró ayer que María seguirá asistiendo a clase en el centro. "No tenemos constancia de que esté enferma; sólo rumores. Nuestra obligación es escolarizarla, y lo más que podemos hacer es dialogar con los padres".

Algo parecido piensa Santos Malagón, responsable del centro de servicios sociales de la zona. "Queremos integrar a la niña en el centro. Estamos en contacto con los padres desde junio. Se les ha dado charlas sobre el SIDA y se les ha entregado folletos para que vean que no hay riesgo".

El alcalde de Campo Real, Mariano Alonso, ha tomado también cartas en el asunto y se entrevistó ayer con responsables de la Consejería de Integración Social.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 20 de septiembre de 1989.