CUANDO HITLER QUEBRO EUROPA

Jaruzelski y Glemp recuerdan conjuntamente la invasión nazi de Polonia

El 50º aniversario del estallido de la II Guerra Mundial, iniciada por la Alemania nazi el 1 de septiembre de 1939 con un ataque por sorpresa contra Polonia, se conmemora con una combinación, sin precedentes, de ceremonias religiosas y actos estatales, presididos por el general Wojciech Jaruzelski y el cardenal Jozef Glemp.

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El jefe del Estado y el primado de Polonia inauguraron ayer conjuntamente las Jornadas Internacionales de Plegarias por la Paz, patrocinadas por el papa Juan Pablo II, y a las que asisten miles de fieles de las más importantes religiones mundiales. Dos han sido los grandes ausentes del cincuentenario: el presidente de la República Federal de Alemania, Richard von Weizsaecker, y el gran rabino de Polonia, Menajen Joskowiez.El pasado no permite olvidar el presente. Esta es la sensación que recibe un observador de la conmemoración del estallido de la II Guerra Mundial en Polonia. En la RFA la prudencia ante la acelerada democratización polaca y la postura de la derecha impidieron el viaje del canciller Helmut Kohl a Varsovia el pasado mes de julio y la simbólica visita del presidente Weizsaecker a Polonia con motivo del 5(Y aniversario de la agresión nazi.

Kohl telefoneó ayer al nuevo primer ministro polaco, Tadeusz Mazowiecki, y apeló a la reconciliación entre los dos países. Según el portavoz del canciller de la RFA, las negociaciones entre Polonia y la RFA sobre sus relaciones económicas, interrumpidas el pasado mes de junio, serán reanudadas en septiembre.

En una declaración aprobada recientemente, el Senado de Polonia (en manos de Solidaridad en un 99%) constataba "con pena" que el cincuentenario no haya abierto "nuevos horizontes de reconciliación y comprensión entre los polacos y los alemanes".

El malestar polaco ante la ausencia de Weizsaecker no lo ha podido paliar plenamente ni su conciliadora misiva al presidente Jaruzelski ni la visita que realiza a este país el vicepresidente de la socialdemocracia alemana (SPD), Johannes Rau. En conferencia de prensa, Rau declaró que presionará sobre el Gobierno federal para que "éste ayude económicamente a Polonia lo antes posible". "El gran cambio en las relaciones polaco-alemanas es posible", afirmó.

Convento carmelita

Otro problema candente que no dejará a los polacos sumirse en la oración por la paz es el conflicto que acaba de surgir entre la Iglesia católica y la comunidad hebrea con motivo del polémico convento de las Carmelitas en el antiguo campo de concentración nazi en Auschwitz, cuyo desalojo reclaman los judíos de todo el mundo y cuyo desmantelamiento fue prometido por la jerarquía católica en el año 1987. El contencioso se ha visto últimamente atizado por el cardenal primado de Polonia, quien criticó duramente a los judíos en la homilía celebrada el pasado sábado. El gran rabino de Polonia anunció que no participará en las plegarías por la paz en protesta por la homilía de Glemp.Sobre el problema judío se pronunció ayer el líder de Solidaridad y Premio Nobel de la Paz Lech Walesa, quien dijo respetar al pueblo hebreo, declarando asimismo: "Soy un hijo fiel de la Iglesia y nunca estaré en contra de mi religión". "El pueblo polaco y el hebreo son los dos que más sufrieron durante la última guerra", recordó Lech Walesa en conferencia de prensa durante la conmemoración del 9º aniversario de la firma de los acuerdos de Gdansk entre los obreros polacos y las autoridades comunistas, que dieron pie al surgimiento del sindicato Solidaridad en 1980.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 31 de agosto de 1989.

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