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El presidente Menem hace un llamamiento a la unidad para sacar a Argentina de su "crisis terminal"

El peronista Carlos Saúl Menem, abogado de 59 años y ex gobernador de La Rioja, asumió ayer la presidencia de Argentina y, tras jurar el cargo ante el Congreso, dijo en su mensaje a las dos cámaras legislativas que "Argentina está rota" en una "crisis terminal" y convocó a la unidad nacional para sacar adelante al país, al que sólo prometió "sacrificio, trabajo y esperanza". En su discurso, de más de 50 minutos, Menem dijo que se dará la vuelta al enfrentamiento entre militares y civiles, anunció un "ajuste duro, costoso y severo", la batalla contra la hiperinflación y que se cumplirán los compromisos contraídos con la deuda externa.

Fue un día de crudo invierno austral. El termómetro marcaba sólo siete grados y la sensación térmica era más baja aún, cuando Menem abandonó a las 10.50 hora local (15.50 en España) su domicilio en el barrio de La Recoleta de la capital, con 20 minutos de retraso sobre el horario previsto. Fiel a su estilo jovial, a pesar del retraso, no pudo privarse el nuevo presidente de estrechar la mano de algunos amigos que le esperaban a la puerta de su casa. Saludó entre otros al músico Jaime Torres, el mejor intérprete de charango, besó a varios niños y dijo a un periodista que su mensaje era "fe y esperanza; con fe y esperanza vamos a salir de esta situación". Un grupo de niños de La Rioja interpretaba música regional, dirigido por una señora con batuta y enfundada en chaquetón de pieles. Una mujer portaba una pancarta con el texto "Volvió Eva Perón"A contramano, el coche con Menem, que vestía un traje gris, y su esposa Zulema, toda de blanco, recorrió la avenida Callao hasta el Congreso. En la escalinata el nuevo presidente y su esposa fueron apretujados por los que lo esperaban.

Resucitar como Lázaro

La ceremonia en el Congreso estuvo presidida por el hermano del nuevo presidente, Eduardo Menem, en su condición de presidente provisional del Senado. Con ojos brillantes por la emoción, Menem juró "por Dios nuestro Señor y estos santos evangelios, desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo de presidente de la nación y obesrvar y hacer observar fielmente la Constitucion de la nación argentina. Si así no lo hiciere, Dios y la Nación me lo demanden".

Después Menem se puso las gafas para leer un mensaje, que fue interrumpido 32 veces por los aplausos de los legisladores e invitados. Empezó con una "elevación al cielo" y dijo "ante la mirada de Dios y el testimonio de la Historia, yo quiero proclamar: ¡Argentina, levántate y anda!".

Con este grito, repetido tres veces, el mismo con que, según la versión evangélica, Jesucristo resucitó a Lázaro, concluyó Menein su mensaje.

Empezó Menem con un balance desolador de la situación en que asume la presidencia y dijo que "todos, en mayor o menor medida, somos responsables y copartícipes de este fracaso argentino y entre todos, sólo entre todos, seremos artífices de un cambio a fondo y de una transformación positiva". "Sobre estas ruinas", añadió, "construiremos el hogar que nos merecemos. Sobre este país quebrado levantaremos una patria nueva para nosostros y nuestros hijo?.

Como si no estuviese al tanto de la feroz carrera para volver a marcar precios, que tuvieron un incremento del más del 100 % en la primera semana de este mes, Menem dijo que "se terminó definitivamente el país del todos contra todos, comienza el país del todos junto a todos". Después de advertir que no traía "el simplismo demagógico" y ofrecer 11 sólo sacrificio, trabajo y esperanza", Menem calificó la inflación de "escalofriante" y denunció la "cultura especulativa", reinante en el país. Expuso el nuevo presidente que viene con un "Gobierno de unidad nacional a unir las dos argentinas, la de Rosas y Sarmiento, de Mitre y Facundo, de Perón y Balbín".

Evocó Menem los días que sufrió calabozo y tortura y de sus palabras se trasluce la intención de poner fin a la ruptura entre la sociedad civil y los militares, implicados en la pasada dictadura. Dijo Menem que "algún día desde lo más profundo de mi calabozo, desde lo más sufrido de mis torturas, yo le pedí al Altísimo la necesidad de soñar con este momento, le pedí extender la mano abierta a mis adversarios antes que cerrar el puño frente a un enernigo". Advirtió que "a la Argentina la salvamos entre todos los argentinos o la Argentina se muere". "Ha llegado la hora de un gesto de pacificación, de amor, de patriotismo. Tras seis años de democracia no hemos logrado superar los crueles enfrentamientos de hace más de una década. A esto yo le digo basta. A esto el pueblo argentino le dice basta, porque quiere mirar hacia adelante".

Después de anunciar fuerte castigo al fraude y la evasión fiscal y la abolición de privilegios de cualquier tipo declaró Menem que "la deuda externa significa una pesada carga para el pueblo argentino, pero constituye además un compromiso de honor para la República, tal como tantas veces lo reafirmara el general Perón. Por eso será atendida por mi Gobierno con la colaboración de los acreedores" y la aprobación del Congreso argentino.

Al concluir su discurso los peronistas cantaron en el Congreso y en las calles la famosa marchita con el "Perón, Perón, qué grande sos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de julio de 1989

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