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CARTAS AL DIRECTOR

¿'Sidatorio' o cárcel?

Permítame romper una lanza a favor de una niña, una niña que no sé su nombre, tan sólo que tiene tres años y que convive en el único sidatorio del mundo, instalado en un lugar de Cuba, según informaban en un telediario de las tres de la tarde. Imaginé que este sidatorio sería un hospital dedicado única y exclusivamente al cuidado de los enfermos de SIDA o, dicho de otro modo, a aquellas personas que el HIV había atacado ya las células defensivas. Bueno, no es mala idea, pensé; lo mismo que hay psiquiátricos, centros de rehabilitación..., puede haber sidatorios. Pero resulta que en este único lugar, además de enfermos, hay portadores... rodeados de una alambrada que sólo pueden cruzar una vez por semana, y vigilados para que no realicen ningún acto sexual (evitando así el contagio); donde solamente se les permite recibir visitas también bajo estrecha vigilancia. ¡Perdón! ¿Eso es un sidatorio o una cárcel para enfermos y portadores de SIDA? Era penoso oírles, tan penoso como ver a una niña sentada en una cama y condenada ya a vivir en un sidatorio, una niña de tres años que su único delito es llevar en su sangre un virus que produce inmunodeficiencia ante cualquier infección. No es justo que también su libertad sea mermada (porque supongo que no se le permitirá jugar con otras niñas; podrá, eso sí, jugar con muñequitos y hermosas muñecas).Si hay alguien que pueda escucharme, yo pregunto: ¿es posible que una sociedad, cubana o no, permita y consienta esta clase de campos de concentración de sidosos? ¡Por favor, que alguien se atreva a sacar a esa niña de ese horrible lugar! Los demás tienen voz y coraje, pero ¡esa niña!...

No dudo de que pronto se descubra la vacuna que nos libre de la tan temida enfermedad. Pero ¿se descubrirá algún día la vacuna que nos libre del síndrome de la idiotez y del más grave: el síndrome de la irracionalidad?

Para esa niña de tres años, un beso.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de junio de 1989