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LA CRISIS CHINA

Hong Kong también recibe a huidos españoles

, ENVIADA ESPECIAL

Carlos Pomarón, de 30 años y estudiante de medicina tradicional en la universidad de Nanjing, llegó el jueves a Hong Kong huyendo del horror vivido. Con Carlos venían su mujer, María José, y su hijo de apenas nueve meses.

"El miércoles, Nanjing estaba mucho más tranquila. No hubo ni manifestaciones ni protestas, pero era ya tanto el miedo que teníamos que empezó la desbandada. Los primeros en irse fueron los estudiantes chinos, nosotros logramos salir el jueves en un avión fletado por el Gobierno canadiense para sus estudiantes y empresarios. En el aeropuerto no podíamos contener las lágrimas, había sido un año magnífico y no sabíamos por qué había de finalizar así", dice. "Lo, que te hacía sentirte muy mal", continúa, "era la falta de información. Desde la misma madrugada del domingo en que entraron los tanques en Tiananmen cortaron las comunicaciones telefónicas con Pekín. Todos estábamos pegados a la radio, y con los boletines de la BBC y de la VOA, los estudiantes chinos hacían carteles para informar a la población".

Mientras charlamos suena el teléfono y comunican a Pomarón que el Gobierno español ha autorizado la repatriación de los tres. Están felices. "Ha sido demasiado fuerte, me muero por volver, y estábamos muy preocupados porque no tenemos una peseta. Cogimos lo esencial, y allí se quedó en cajas un año de trabajo", comenta María José, profesora de EGB y que acababa de obtener una beca para el próximo año escolar.

"Si todo va bien estamos dispuestos a volver", afirma Pomarón. Tras la pausa por las buenas noticias continúa el relato de lo sucedido: "El lunes, todo Nanjing se echó a la calle, pero no apareció ni un solo policía, era como si se los hubiera tragado la tierra. Fue una manifestación absolutamente pacífica, como todas las habidas en Nanjing y como se inició la protesta de Tiananmen".

En Nanjing ha quedado un profesor de español, Cecilio Alonso, a quien, al parecer, el Gobierno chino no le ha pagado su salario correspondiente a los dos últimos meses. Alonso no tomó el avión porque prefiríó esperar a recoger sus fondos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de junio de 1989