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Dos miembros de las Brigadas Rojas, juzgados en Lérida por un atraco

El ministerio fiscal de la Audiencia Provincial de Lérida solicitó ayer sendas penas de 11 años de prisión para los miembros de las Brigadas Rojas italianas Giorgio Frau y Anna Maria Salvucci, acusados de perpetrar un atraco a mano armada a la sucursal del Banco Central en Guissona (Lérida). La Audiencia Nacional concedió hace un mes la extradición de los procesados, solicitada por la justicia italiana por su relación con la organización terrorista y por diversos atracos cometidos en Italia. Los dos brigadistas también fueron juzgados el pasado mes de enero en Barcelona por otro robo cometido en una sucursal del Banco de Bilbao, en la localidad barcelonesa de Sant Fruitós del Bages. El tribunal les impuso ocasión una pena de seis años de cárcel.Los dos ciudadanos italianos forman parte, según informa la Guardia Civil, de un colectivo de brigadistas refugiados en Cataluña que podría llegar a los 40 miembros. En su mayor parte están desvinculados de la organización terrorista y carecen de coordinación, pero cometen atracos para obtener ingresos que les permitan seguir en España.

Pese a su desvinculación de las Brigadas Rojas, los dos procesados intentaron ayer leer un comunicado en el que reivindicaban su condición de comunistas, aunque sin hacer referencia explícita a la organización terrorista. El magistrado que presidía el tribunal no autorizó la lectura del comunicado argumentando: "Que sean comunistas o no, no viene a cuento".

El fiscal mantuvo durante el juicio que los brigadistas fueron los autores del atraco cometido el 22 de marzo de 1988, en el que obtuvieron un botín de casi dos millones de pesetas, y solicitó las penas de ocho años por el delito de robo y de tres por el de tenencia ilícita de armas.

Detenciones

La pareja fue detenida al día siguiente del atraco en Castelldefels, cuando devolvía el vehículo alquilado; la Guardia Civil les intervino una pistola Star, 41 cartuchos de nueve milímetros y 295.000 pesetas en billetes con numeración correlativa.Mientras los acusados negaron su participación en el atraco, los testigos aportados por la acusación pública no reconocieron a los brigadistas como los autores del delito, a pesar de haberlo hecho en las ruedas de identificación. El fiscal, molesto porque los brigadistas no dejaban de sonreír en el banquillo, preguntó al testigo si sentía miedo en aquel momento, a lo cual éste contestó que no tenía motivos para ello. El fiscal manifestó que los testigos no habían declarado con plena libertad por temor a los brigadistas.

En la declaración que los brigadistas pretendían leer se afirma: "Somos dos comunistas que han luchado y que, a pesar de las condiciones en que hoy nos encontramos, siempre seguiremos luchando por la afirmación de nuestras convicciones, utilizando todos los medios que consideremos idóneos y a nuestro alcance".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de mayo de 1989