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CITA EN CARACAS

Pérez vuelve a la presidencia de Venezuela

El nuevo presidente de Venezuela, el socialdemócrata Carlos Andrés Pérez, de 65 años, que ayer tomó posesión de su cargo en Caracas, advirtió en su discurso de investidura que "no se puede hipotecar el porvenir de nuestros pueblos, de nuestras patrias, por pagar una onerosa deuda en condiciones insostenibles". Hora y media duró la ceremonia de toma de posesión en el teatro Teresa Carreño de Caracas. Casi 53 minutos los consumió un discurso de Pérez, sólido y bien estructurado, en que el dirigente, que llega por segunda vez a la presidencia, evitó tonos populistas y planteó la necesidad de una reforma del papel del Estado.

Casi 20 jefes de Estado y de Gobierno latinoamericanos -con la incrustación del presidente portugués, Mario Soares, y el presidente del Gobierno español, Felipe González- se sentaban en las butacas del teatro. Sólo rompían la monotonía de los trajes oscuros los uniformes militares de los presidentes de Cuba y Nicaragua, Fidel Castro y Daniel Ortega. El dirigente cubano estaba sentado a la izquierda de Felipe. González y a la derecha del presidente dominicano Joaquín Balaguer. Durante el acto, Castro y González conversaron en viarios momentos.La ceremonia de la transmisión en sí fue muy breve. Tras el "Sí, juro" y "que la Patria, vuestra conciencia y Dios os lo demanden", el presidente saliente, Jaime Lusinchi, también de Acción Democrática como Peréz, se quitó la banda presidencial y la impuso a su sucesor. Después, Lusinchi entregó a Pérez dos llaves, la de las actas del Congreso de la República de 1811, cuando Venezuela se independizó de España, y la del sarcófago que contiene los restos del libertador Simón Bolívar.

Propuestas de Gobierno

En su primer discurso como nuevo presidente, Pérez rindió homenaje a su antecesor Lusinchi; reconoció que, al iniciar su segunda presidencia, Venezuela y el mundo han cambiado; se refirió al problema de Centroamérica, las relaciones con Estados Unidos, la deuda externa y la reforma del Estado. Después, examinó Pérez la evolución de Venezuela en la década de los 80, con un examen detallado de la situación económica, y expuso las grandes líneas de su programa. Se detuvo en un análisis de la economía petrolera y la OPEP -respecto a la cual dijo que su idea de convocar una cumbre de jefes de Estado de esta organización para estabilizar los precios del petróleo ha sido "bien acogida"-, para volver de nuevo al probleína de la deuda externa y concluyó con una referencia a los grandes planteamientos sobre la utopía, el "un tránsito más racional al tercer milenio" y un "¡manos a la obra!".

Expuso Pérez que el pago del servicio de la deuda externa "en los últimos cinco años nos ha llevado a pagar más de 25.000 millones de dólares [casi 2,9 billones de pesetas al cambio actual]. Es decir, 50% del valor de nuestras exportaciones petroleras durante el último quinquenio, para seguir debiendo en enero de este año una suma similar de deuda pública y casi 4.500 millones de deuda privada [algo más de 500.000 millones de pesetas]".

Cuando Pérez se refirió a que no se puede hipotecar el porvenir con el pago de la deuda dijo que ""las carencias nutricionales, de salud y culturales de nuestros niños de hoy se transformarán, con los años, en severos traumas sociales y en degeneraciones difíciles de superar, a menos que enfrentemos de manera decidida estos problemas".

Expuso Pérez, en tono convencido, que "nadie debe esperar que puede recibir sin prestación y sin compromiso. Al Estado hay que despojarlo de innumerables cargas. La primera de ellas, la deser benefactor poco responsable que crea y genera y alimenta hábitos negativos en la sociedad. Es indispensable replantear la relación entre el Estado y la sociedad civil". Después insistió en que "el Estado deberá despojarse del intervencionismo avasallante de Estado protector y munificente, que terminó siendo un Estado obstruccionista y en muchas ocasiones una agencia de contratación complaciente y, por tanto, degradante".

Explotación del petróleo

Al examinar la situación de la industria petrolera, la principal fuente de ingresos de Venezuela, expuso Pérez la posibilidad de introducción de capitales extranjeros en el sector. Esto presenta la nota picante de que fue precisamente Pérez quien en su primera presidencia nacionalizó el petroleo y los minerales básicos de Venezuela. Dijo Pérez que "la expansión interna de nuestra industria petrolera ofrece una amplia gama de posibilidades para el desarrollo de proyectos de capital mixto -con participación de capital foráneo- beneficioso para la nación. "En su oportunidad harimos uso de las disposiciones correspondientes de la ley de nacionalización, para solicitar al. Congreso de la República la autorización necesaria para acometer tales proyectos".

Al referirse a las relaciones con Estados Unidos mencionó Pérez cuatro puntos: 1) "contribuir conjuntamente a una solución del problema de la deuda", 2) "salida pacífica y respetuosa y promisora para la situación centroamericana", 3) recuperación del proceso democrático de Panamá y 4) normalización de las relacioles interamericanas, abandonando "las relaciones de subordinación". "Parece hoy que todos los conflictos encuentran una solición razonable, incluso los más difíciles, incluso en aquellas regiones en las que los viejos dogmas y los viejos fanatismos parecían confundirse con la geología. ¿Por qué no Centroamérica?", se preguntó Pérez.

En el plano interno, causó sorpresa la lista del nuevo Gabinete de Carlos Andrés Pérez, ya que incluye, por primera vez en la historia del país, a seis mujeres, de un total de 24 carteras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de febrero de 1989

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