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CARTAS AL DIRECTOR

Fotografía contestada

Es tal la trápala que se debe organizar en la caravana de los Magos estos días que no tiene que ser muy dificil para un polizón viajar con ella, escondido entre su abigarrado cargamento de útiles y cachivaches. Tanto menos si el tal está curtido en burlar servicios de seguridad extraordinarios, como es el caso.Tras la sorpresa inicial y la confirmación de que no es el Abc lo que tengo entre manos, esto es lo que se me ocurre al ver la primera página que a modo de regalo nos brinda EL PAÍS del día 6 de enero. De lo contrario, no alcanzo a comprender a qué imperiosa demanda de actualidad responde la selección de una (mala) fotograflia a tres columnas del torpe golpista de desdichada frase, el cual, si en su momento fue noticia -triste y lamentable-, a estas alturas de su vida pública no merece sino desprecio y silencio.

Es posible que la ofuscación me impida entender la razón de tanto despliegue informativo a su alrededor por el simple hecho de ordenársele un hijo, noticiable por filiación. Asuntos familiares que se convierten en carnaza para la ultraderecha. Sinceramente, creo que con esa calderilla de la información que son los breves habría sido más que suficiente, o incluso la columna de Gente, por la singularidad de poder seguir transgrediendo impunemente y con complicidad manifiesta las normas, esta vez las de tráfico, o por el fervor de su religiosidad.

Claro que en el fondo deberíamos estar contentos de que se le convierta en noticia sólo por esto: si aquel decimonónico 23-17 hubiera tenido otro final, quizá demandara la misma atencion que su compañero ultramarino de hazañas bélicas Pinochet, como se puede ver en las páginas de Internacional del mismo indigesto número de EL PAÍS.

Posdata. A punto de cerrar esta carta veo el enternecedor reportaje del día siguiente, 7 de enero, y comprendo que debo estar totalmente equivocado en mis anteriores apreciaciones: la información gráfica ha ganado no sólo en calidad, sino en tamaño (y EL PAÍS no se caracteriza por ese tipo de alardes) y elocuencía. Enhorabuena, nadie lo habría hecho mejor.- Raúl Martín.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de enero de 1989