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Buscar células epiteliales en la médula ósea

En Nueva York, los investigadores vuelven fluorescentes las células para poderlas localizar fácilmente en el microscopio, aunque sean muy pocas.Durante años la mayor preocupación ha sido que a un 24% de mujeres cuyos análisis no señalaban que en el momento del diagnóstico el cáncer se hubiera extendido, más tarde se les reproducían o extendían las células malignas del tumor inicial.

Según Paul P. Rosen, patólogo del equipo del Memorial Sloan-Kettering, de las mujeres que habían sobrevivido 30 o 40 años a un diagnóstico inicial del cáncer de mama, a un 33% ya se les había extendido a los nudos linfáticos cercanos en el momento de empezar el tratamiento.

En el centro Sloan-Kettering, tras preparar las células de médula ósea, un patólogo las examina al microscopio durante 45 minutos en una cámara oscura y cuenta el número de células que emiten incandescencia. El test es sumamente sensible, y puede distinguir una célula entre 100.000.

En los experimentos, muy refinados, se emplean anticuerpos monoclonales, proteínas que el organismo forma en respuesta a determinados antígenos, para descubrir los antígenos específicos.

Los investigadores de Nueva York determinan antígenos que investigaciones anteriores habían descubierto sólo en las células epiteliales. Las pruebas con anticuerpos monoclonales son tan precisas que descubren un solo antígeno. Pero con el nuevo experimento la localización de células cancerosas que se han extendido es indirecta, porque los antígenos están presentes en todas las células epiteliales, sean o no cancerosas.

Según el doctor Osborne, como no existen anticuerpos monoclonales para antígenos de cáncer de mama, los investigadores utilizan los epiteliales para la experimentación.

Normalmente no hay células epiteliales en la médula ósea, así que localizar alguna se considera anormal y señal de que las células son cancerosas. (Aunque el experimento descubriría cualquier célula epitelial de la piel que se hubiera introducido en la médula ósea durante la obtención de las muestras, los investigadores dicen que hasta ahora esto no ha ocurrido.)

La prueba no distingue una célula cancerosa originada en la mama de otra procedente del pulmón, por ejemplo. Sin embargo, el hecho de que se pueda descubrir toda célula epitelial abre el camino para posteriores aplicaciones, y el equipo de Nueva York espera realizar estudios de otros tres tipos de cáncer: de pulmón, de próstata y de colon.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de octubre de 1988