LA DERROTA DE UNA DICTADURA

La fiesta, de luto

La represión no pudo deslucir la fiesta del 'no'

Más de 600.000 personas llenaron por completo el parque O'Higgins y calles adyacentes en la "fiesta de la alegría, la democracia y la reconciliación", para celebrar el triunfo del no. Cuando columnas de personas se encaminaban ayer hacia el parque, desde el interior de cuarteles militares dispararon perdigones contra los manifestantes. Catorce personas resultaron heridas, según la oposición, y una de ellas (Alfonso Salinas) fue alcanzada por un proyectil, que le interesó la masa encefálica, y está en estado muy grave. Horas antes, dos manifestantes habían perdido la vida a tiros en otra concentración para festejar el no.

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En la concentración en O'Higgins uno de los presentadores del acto saludó a un amplio grupo de políticos que incluía desde democristianos a comunistas y derechistas que "condujeron a la victoria", dijo. Otro animador leyó un mensaje unitario de todos ellos. No hubo oradores y en el escenario principal, presidido por un NO de 2,5 metros de altura, actuaron grupos musicales chilenos. En el parque predominaron las banderas chilenas sobre las de partidos: la oposición comenzó a sentir suyo el concepto de patria, del que se había apropiado el régimen militar.El color de apoderó de la explanada, situada a dos kilómetros del centro de Santiago. El arco iris de los partidos de oposición estuvo representado por globos de colores que fueron lanzados al aire, las personas que lucían la sílaba NO pintada en sus caras y una pancarta que decía: "El amanecer es de todos los colores".

El día anterior, Carlos Moralles, de 31 años, con antecedentes delictivos, participaba en una de estas marchas en una barriada obrera del sur de la capital cuando recibió un disparo en el tórax hecho por la policía. Informes de emisoras de radio. responsabilizaron también a carabineros de la muerte de Luis Silva, de 14 años, que se encontraba, con un gorro pasamontañas y una honda, junto a una fogata en la zona oeste de Santiago cuando recibió una bala en el cráneo.

La versión policial admitió su responsabilidad en la primera muerte, y la atribuyó a que los carabineros dispararon al ser atacados a pedradas. La segunda víctima, en cambio, fue atribuida a desconocidos. Un dirigente socialista de una población, Juan Carlos Aedo, permanecía ayer en estado grave en un hospital tras ser acuchillado en el abdomen por un desconocido encapuchado.

Estaban todos

En la manifestación del parque O'Higgins se dijo en el mensaje unitario que: "Pinochet debe dar paso al reencuentro de Chile con la democracia. En la hora de la victoria, el interés de los chilenos debe predominar sobre cualquier otro interés". Los políticos hicieron un llamamiento a concordar con las fuerzas armadas un camino de transición para "abrir al más breve plazo el anhelo democrático mayoritario". Los dirigentes cantaron con la multitud el himno de Chile, sin la última estrofa que agregó este Gobierno y que comienza: "Nuestros nobles, valientes, soldados..."

La concentración culminó con la multitud cantando a viva voz: "El pueblo unido jamás será vencido", acompañando la interpretación del conjunto Quilapayún. Antes, los manifestantes desahogaron su alegría cantando Gracias a la vida, de Violeta Parra, El vals imperial del no, de Florcita Motuda, y Simón Bolivar, del grupo Inti Illimani.

Muchos asistentes pensaban ya en el futuro. Una mujer sostenía un bebé y un cartel entre sus brazos que decía: 'Qué felicidad, mi hijo en democracia crecerá". Militantes del Partido Humanista cambiaron el nombre a la calle 11 de Septiembre, fecha del golpe militar, por 5 de Octubre, fecha de la victoria del no.

Las columnas de personas se retiraron a pie y en autos gritando consignas nuevas: "Queremos justicia, queremos libertad, la sangre de los muertos no se puede negociar", "no podemos aguantar a Pinocho ni un día más". Mientras tanto, la Radio Cooperativa, principal de la oposición, pedía a los manifestantes que evitaran pasar por las cercanías de recintos militares y del cuartel de la Central Nacional de Informaciones, la policía secreta del régimen. Junto a este último recinto 20 civiles golpearon con garrotes a manifestantes aislados.

La fiesta en las calles no tiene precedentes en 15 años de dictadura. En la barriada de Lo Hermida, grupos de pobladores lanzaron fuegos artificiales. Tres marchas provenientes de otras tantas poblaciones se reunieron en la rotonda de Grecia con banderas chilenas y del no.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 07 de octubre de 1988.

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