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Cardiólogos de Barcelona aplícan un nuevo método para detectar el rechazo en trasplantes

Un equipo de cardiólogos del hospital de Sant Pau de Barcelona ha puesto en práctica un nuevo método de detección del rechazo en los enfermos que han sufrido un trasplante de corazón. Este método permite evitar las constantes biopsias de corazón que hasta ahora se precisaban. El nuevo método es más preciso y totalmente incruento.

Hasta ahora, el método utilizado para la detección precoz del rechazo ha sido la biopsia endomiocárdica. Esta intervención consiste en introducir por la vena yugular un catéter provisto de una pinza que se hace avanzar hasta la cavidad cardíaca para extraer un fragmento del músculo del corazón. El análisis de este fragmento de tejido en el laboratorio permite observar si existe lesión celular, síntoma inequívoco de que se inicia el rechazo.Una vez detectado, el rechazo se combate aumentando la dosis de droga inmunosupresora para debilitar las defensas del organismo, que reaccionan ante el corazón trasplantado como si fuera un elemento extraño. El nuevo método, presentado por el equipo de investigadores de Sant Pau en el 10º Congreso Europeo de Cardiología celebrado el pasado agosto en Viena, no requiere la introducción de ningún catéter y ha sido posible después de que un equipo de investigadores de medicina básica de Boston (Estados Unidos) sintetizara un anticuerpo monoclonal específico de la miosina.

La miosina es una proteína que se encuentra en el interior de la célula del miocardio y su función es regular la contracción y distensión del músculo cardíaco, según explica el doctor Manuel Ballester, del departamento de Cardiología del hospital de Sant Pau. La síntesis de este anticuerpo había sido ideada para su aplicación en los casos de infarto de miocardio, pero no se pensó en su utilidad en los trasplantes.

Célula lesionada

"El anticuerpo, previamente marcado con isótopos radiactivos, es introducido en el organismo por vía. intravenosa. A través de la sangre se dirige hacia el corazón, donde se encuentra su antígeno, la miosina. El anticuerpo se fijará en la miosina únicamente en el caso de que la célula se encuentre lesionada. Si no hay rechazo, la miosina se encuentra protegida por la membrana de la célula, de modo que el anticuerpo pasa de largo. Pero si ha comenzado un síndrome de rechazo, la células del miocardio tendrán la membrana rota y el anticuerpo se fijará en su antígeno. La presencia del anticuerpo en el tejido cardíaco es fácilmente detectable mediante una gammagrafía", afirma el doctor Ballester.

"Todos los enfermos trasplantados sufren por lo menos dos o tres amagos de rechazo y si no se diagnostican a tiempo pueden tener consecuencias muy graves", continúa. "Durante el primer año después de la operación tenemos que practicar por lo menos 13 biopsias secuenciales a la mayoría de los enfermos". El riesgo de rechazo es mayor cuanto más cercana está la operación, pero no llega a desaparecer nunca. Los pacientes deben ser sometidos de por vida a un tratamiento con drogas inmunodepresoras.

El nuevo método se ha aplicado con éxito en 30 pacientes, aunque su utilización se ha limitado sólo a los enfermos con menor probabilidad de rechazo. Su resultado es más preciso y fiable que la propia biopsia y permite seguir la evolución del tejido cardíaco en caso de principio de rechazo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de octubre de 1988