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ECOLOGÍA

La fauna piscícola del embalse de Riaño, gravemente amenazada por la falta de oxígeno en el agua

Las aguas del embalse de Riaño, en la provincia de León, se encuentran en un proceso de desoxigenación "preocupante" que podría afectar, a corto plazo y de manera decisiva, a la importante fauna piscícola del lugar, según fuentes de la Sección de Montes de la Junta de Castilla y León. Este hecho se debe a la rápida descomposición de la capa vegetal y la materia orgánica que se halla en el fondo de la presa y en los laterales, parte de ellos sin deforestar, y que no fueron eliminadas antes de anegar el valle.La riqueza de la tierra del valle de Riaño, los pastos, abonos animales y árboles que han quedado bajo las aguas han contribuido a acelerar el proceso de fermentación, y se teme, de no remediarse el caso, que miles de truchas mueran. "De momento, no hay un peligro inminente, aunque hay varias zonas preocupantes", según la Confederación Hidrográfica del Duero.

Este organismo está realizando constantes análisis del agua embalsada en varios puntos para determinar el nivel de oxígeno, que es menor en las capas más bajas y al pie del muro de la presa. La pasada semana, el embalse contenía 59,139 hectómetros cúbicos de agua, el 9% de su capacidad, y la altura era de 41,55 metros. Varios pescadores han denunciado en los últimos días el desagradable olor que desprendía el agua en distintas zonas. La Sección de Montes de León envió los pasados lunes y miércoles sendos oficios a la Confederación Hidrográfica del Duero advirtiendo este extremo.

Mayor nivel de agua

Una de las posibles soluciones que se apuntan desde la Sección de Montes sería la ejecución rápida de un plan para desembalsar, en un mes aproximadamente, el agua contenida en el pantano y la posterior deforestación de los laterales, ahora con abundante madera de pino, roble y haya. Las constantes lluvias en la pasada primavera impidieron que una empresa privada, que adquirió la madera a través de una subasta, pudiera sacarla en los plazos fijados, según las mismas fuentes. No obstante, la fauna piscícola, y en especial las truchas, "podrían, en el peor de los casos, subir por el río Esla y el Yuso", según fuentes de la Sección de Montes, cauces fluviales que cuentan con una baja temperatura tanto en invierno como en verano.Las características de ambos ríos, considerados como de los más importantes de Europa en cuanto a su población truchera se refiere, distancian el caso de lo ocurrido recientemente en el río Tera (Zamora), aguas abajo del embalse de Valparaíso, en proceso de llenado, donde la desoxigenación del agua ha provocado ya la mortandad de centenares de truchas.

La Confederación Hidrográfica del Duero, por su parte, estima que si en un plazo de 15 días lloviera en abundancia, la capa vegetal y la materia orgánica descompuesta subirían a la superficie y se zanjaría el problema actual. Otra medida práctica, apuntada por los técnicos del citado organismo, se refiere al aumento del caudal actual de agua que entra al embalse, lo que provocaría asimismo el efecto antes citado. Miembros de la Confederación Hidrográfica del Duero y de la Sección de Montes mantendrán la próxima semana una reunión de urgencia para tratar de fijar un plan que frene el paulatino deterioro del agua del embalse de Riaflo.

El llenado del embalse de Riaño comenzó el primer día del presente año en medio de una fuerte tensión provocada por las condiciones de violencia en que se realizó el desalojo de los pueblos de esa comarca, con vistas precisamente al cierre definitivo del embalse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de agosto de 1988