Pérdidas de 5.000 millones de pesetas en la agricultura de Castilla-La Mancha

Las consecuencias del mal tiempo en Castilla-La Mancha podrían acarrear unas pérdidas a la agricultura superiores a los 5.000 millones de pesetas, según valoraciones realizadas por distintas entidades entre las que se encuentran las organizaciones agrarias, las cámaras agrarias y la propia Administración.Las tormentas de pedrisco que asolaron a mediados de junio las zonas de La Mancha y Campo de Calatrava, en Ciudad Real, y posteriormente en las localidades toledanas de Villarrubia de Santiago, Cebolla, Montearagón, Villamuela y Lucilos han causado pérdidas globales de alrededor de 2.500 millones de pesetas, según las estimaciones mencionadas.

Las cifras sobre la cobertura del riesgo en este tipo de producciones reflejan que, aunque en Ciudad Real estaba asegurado cerca del 90% del cereal afectado y el 60%, del viñedo, en la provincia de Toledo la cobertura de Agroseguro apenas alcanza el 30%.

La humedad de los meses previos al verano, por otra parte, ha causado perjuicios de consideración en muchos cultivos, ya que el mildiu, que se ha extendido a bastantes poblaciones, algunas de enorme tradición vitivinícola, como Valdepeñas, Socuéllamos o el sur de Cuenca, ha sido virtualmente imposible de combatir hasta que el sol no ha salido con fuerza.

Asimismo, según los análisis sobre los daños sufridos por la agricultura castellano-manchega, la podredumbre está haciendo mella en forrajes como la veza y la avena.

En los cultivos de remolacha, por otra parte, en los que todo hacía suponer que habría una importante cosecha, comienzan a aparecer los primeros brotes de cercospora, un hongo que ataca la sacarosa y cuyo mejor remedio es la subida inmediata de las temperaturas.

El daño global

El conjunto de factores que han influido negativamente en las previsiones de la campana agrícola en la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha incidirá en una pérdida potencial de cosechas que, según distintas opiniones, se situará en torno al 8% de las producciones globales inicialmente previstas.Este hecho, por otra parte, afectará muy significativamente a los trabajadores eventuales del campo, en una región donde los índices de paro son calificados como alarmantes en el sector, según los cálculos de las mencionadas instituciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 31 de julio de 1988.

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