Entrevista:

Víctor Karpov: "Algo se ha estropeado"

El viceministro de Exteriores soviético culpa a las elecciones norteamericanas de que no se firme el tratado sobre reducción de armas estratégicas en la 'cumbre' de mayo

, El viceministro de Asuntos Exteriores soviético, Víctor Karpov, un viejo zorro de la diplomacia de la URSS, ha llegado a España exactamente un año después de que visitara Madrid para informar sobre las negociaciones del tratado de eliminación de los misiles de alcance intermedio (INF). Aquel proyecto tuvo final feliz en la cumbre de Washington, pero el que le trae ahora -la reducción del 50% de las armas nucleares estratégicas- no va a firmarse en mayo, cuando el presidente de EE UU, Ronald Reagan, visite a Mijail Gorbachov en Moscú. Según Karpov, "algo se ha estropeado en el mecanismo político norteamericano" por la batalla de las elecciones presidenciales.

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Pregunta. Hace exactamente un año, cuando visitó Madrid y se entrevistó con el ministro Fernández Ordóñez, traía el borrador de lo que más tarde iba a ser el tratado INF firmado en la cumbre de Washington. ¿Creía usted entonces que los acontecimientos se desarrollarían con la relativa facilidad con la que se han desarrollado?Respuesta. Como dice un refrán soviético, este año ha corrido mucha agua. En abril de 1987, el borrador del acuer do sobre el tratado INF ya ha bía sido bastajate bien reparado, pero tengo que admitir que en aquellas fechas yo no podía decir con toda seguridad que el acuerdo iba a podw firmarse antes de finalizar el año. De hecho no tuvimos la seguridad de que el acuerdo iba a firmarse hasta el mes de octubre, que fue cuando empezarnos a preparar el documento que fue firmado por Gorbachov y Reagan en Washington. Pero hay que decir que la base del tratado había quedado establecida prácticamente en la cumbre de Reikiavik, en octubre de 1986.

Bush y Dukakis

P. No parece que vaya a suceder lo misnio ahora con el acuerdo para la reducción a un 50% de los armamentos nuclares estratégicos.

R. Hay que destacar que a partir del año pasado hemos avanzado con bastante éxito en la preparación de este acuerdo. Tan sólo hace dos meses, tanto la parte soviética como la norteamericana, pensábamos que a finales de mayo, cuando el presidente Reagan visite Moscú, habría posibilidadles de que se firmara el acuerdo sobre armas estratégicas. Sin embargo, ahora existe la sensación de que en el mecanismo político norteamericano algo se ha estropeado, y este mecanismo que se ha encallado está relacíonado con la lucha política en torno a las elecciones presidenciales norteamericanas. Pero lo más interesante es que en esta lucha política observamos que no existen divergencias en lo que concierrie a la firma del tratado. Tanto el vicepresidente Bush como el gobernador Dukakis han declarado que están de acuerdo en seguir adelante con el tratado. Por esta razón, hemos llegado a la conclusión de que no vale la pena hacer una tragedia del hecho de que el acuerdo no vaya a firmarse a finales de rnayo.

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P. ¿Es entonces definitivo que el tratado tendrá que firmarse con la próxima Administración norteamericana?

R. Por lo visto, así será, pero hemos acordamos con el secretario de Estado norteamericano, George Shultz, durante su última visita, que no había que dejar descansar a nuestras delegaciones que están trabajando en Ginebra. También va a celebrarse un encuentro más entre Shevardnadze y Shultz el 11 y 12 de mayo, para determinar en un plano concreto lo que tratarán Gorbachov y Reagan.

P. Como veterano negociador, ¿qué hay de cierto en esa teoría de que la URSS siempre se ha entendido mejor con los presidentes de EE UU republicanos que con los demócratas?

R. Yo creo que esto no es más que una leyenda. ¿Sabe usted cuándo empezó la conversación en serio entre la URSS y Estados Unidos? En la crisis de los misiles de Cuba, en 1962. En aquel entonces el presidente era demócrata, Kennedy, y fue cuando ambos países entendieron que nc, era posible seguir con los métodos obsoletos de amenazas mutuas y de enfrentamiento, sobre todo teniendo en cuenta las armas nucleares, y comprendieron que era necesario buscar una fórmula de convivencia, un modus vivendi. El presidente Johrison siguió esta línea y se preparaba para ir a Moscú en 1968 para empezar a discutir sobre la reducción de los armamentos estratégicos nucleares; pero el nuevo presidente, Nixon, un republicano, no quiso seguir, aunque después él mismo viajara a la URSS y comenzara de nuevo estas conversaciones.

P. ¿Cree usted entonces que la política de los dos partidos norteamericanos es la misma respecto al desarme?

R. Sí, y le pondré un ejemplo. Fíjese usted en la dialéctica del presidente Reagan. ¿Cómo empezó y cómo ha terminado?

Afganistán

P. La opinión en Occidente es que desde la Negada de Gorbachov al poder las posturas soviéticas en las mesas de negociaciones se han flexibilizado, pero que, en térrninos generales, los puntos que se discuten son los mismos que estaban ya sobre el tapete a finales de la década de los sesenta. ¿Está usted de acuerdo?

R. Claro está que lo que se hizo antes sirve como base para lo que estamos haciendo ahora, pero al mismo tiempo han sucedido nuevos acontecimientos en nuestras relaciones con Estados Unidos y en la política exterior soviética. Por ejemplo, hemos tomado la decisión de retirar las tropas de Afganistán. Ésta no fue una decisión fácil. Pensamos que los acuerdos recién firmados en Ginebra dan una buena oportunidad para terminar con la guerra civil y dan la posibilidad al pueblo afgano de que resuelva sus problemas. Esta decisión tiene que cambiar nuestras relaciones con los países del área del Próxirno Oriente.

P. ¿En qué sentido este cambio en la región puede tener influencia en la guerra entre Irán e Irak?

R. El conflicto entre Irán e Irak no depende de la voluntad de la Unión Soviética. Nosotros consideramos que esta guerra no aporta ningún beneficio ni a Irán ni a Irak, y estamos dispuestos a contribuir a la feliz solución del conflicto utilizando nuestras relaciones con ambos países. Consideramos que las Naciones Unidas tienen un papel importante a jugar en este asunto.

P. ¿Qué hay de cierto en el supuesto conflicto entre Mijail Gorbachov y Egor Ligachov?

R. No se trata de un conflicto personal entre Gorbachov y Ligachov. Nosotros estamos en un proceso de elaboración de una nueva política y este proceso se desarrolla, como es lógico, a través de la discusión y de la confrontación de diferentes puntos de vista. Este verano se celebrará la conferencia del partido y en ella pienso que va a haber muchas discusiones sobre la política futura en todos los aspectos. Cuantas más discusiones se produzcan ahora, mejor será cuando llegue el tiempo de tomar las decisiones, sobre todo tomarlas sin recurrir al método de los aplausos. En los tiempos de Breznev estaba de moda tomar todas las decisiones por medio de aplausos.

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