CINE /'MUJERES AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS'

Comedia de teléfonos voladores

En el material publicitario que acompaña el estreno de Mujeres al borde de un ataque de nervios hay un apartado dedicado a la biofilmografía de Pedro Almodóvar en el que puede leerse: "Se inicia en el cine con una cámara de super 8 milímetros atacando todos los géneros". En 1988 la cámara es una Panavision, pero el cineasta sigue atacando todos los géneros, si por atacar se entiende moverse con entera libertad dentro de sus convenciones, que respeta o no de la misma manera que afrontaba la tradición neorrealista en ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, el melo en Entre tinieblas o la tragedia y el drama en Matador y La ley del deseo. Almodóvar propone una relectura y reutilización de los viejos moldes que permite reunir a Cocteau y La Lupe, la trascendencia vanguardista con el desgarro popular, el teatro y el cine, el vodevil y Cukor, sin que el producto deje de ser coherente.El tema predilecto u obsesivo de Almodávar es la falta dé reciprocidad entre los amores o los deseos. Sus personajes pueden vivir en una ciudad ideal, estilizada, ganarse muy bien la vida,y vestir con elegancia, pero nada les evita amar a otro u otra que a su vez prefiere a un tercero o tercera que tampoco se siente especialmente atraído por ninguno de los dos anteriores, porque hay un cuarto personaje que amplía el círculo de pasiones no correspondidas. En Mujeres..., Carmen Maura es Pepa, una actriz de doblaje que ve cómo se va a pique su relación con Iván (Fernando Guillén), su compañero y colega de oficio. Durante toda la película, Pepa espera una llamada o un encuentro, desea que esa voz que tan estupendamente miente desde la pantalla cobre corporeidad o suene en directo. No hay manera. Para su desgracia, para desgracia de la chica, tal y como diría el director, ella cree en la palabra y se desmaya cuando oye a Iván declarándosele a través de los cuerpos interpuestos de Sterling Hayden y Joan Crawford.

Mujeres al borde de un ataque de nervios

Director y guionista: Pedro Almodóvar. Intérpretes: Carmen Maura, Antonio Banderas, Julieta Serrano, María Barranco, Rossy de Palma, Fernando Guillén, Guillermo Montesinos, Kitti Manver, Chus Lampreave, Loles León y Ángel de Andrés López. Productor: Agustín Almodóvar. Música: Bernardo Bonezzi. Fotografía: José Luis Alcaine. Figurinista: José María Cossío. Montaje: José Salcedo. Española, 1988. Estreno en los cines Proyecciones y Madrid 3.

La importancia que la voz y la palabra tienen para Pepa son un eco de la que les concede Almodóvar, que por algo procura rodar siempre en sonido directo. En Mujeres..., teléfonos y contestadores se ven arrancados de sus conexiones y salen volando por las ventanas.

Ridículo

Personalmente me siento más atraído por el Almodóvar de Matador que por el de Mujeres..., porque la apuesta era más arriesgada. Allí el peligro era el ridículo y la falsedad; aquí tan sólo la falta de ritmo o los excesos verbales. Alguien que rueda planos tan hermosos como ese travelling cenital siguiendo el haz luminoso del proyector de la sala de doblaje o que se atreve a montar en formato scope y en primer plano los pasos nerviosos de una mujer abandonada no puede fallar contando algo que se ampara en la fórmula de la alta comedia. El tono justo, ese matiz de maestría tan dificil, ese toque sobre el que se escriben libros sin llegar a definirlo, eso ya no depende tanto del talento y esfuerzo del director como de la fortuna o de tener dotes que hay que suponer innatas. En Mujeres... hay algunos momentos en que las historias paralelas no se integran en el conjunto -el episodio de la investigación policial, por ejemplo- o que están creados y solucionados de manera convencional -casi todo lo -que ocurre en el aeropuerto.Obsesiones temáticas al margen, el cine de Almodóvar también se caracteriza por su utilización de los actores. De la misma libertad que él se otorga a la hora de forjarse un bagaje cultural se benefician los actores cuando crean sus personajes. Actrices como Carmen Maura, Julieta Serrano o Chus Lampreave son básicas para el cineasta, pero también es verdad que antes nadie había logrado aprovecharlas para el cine. En Mujeres... María Barranco se suma al recital de actrices, y en papeles más breves, también están magníficas Rossy de Palma, Kitti Manver y Loles León. Los personajes masculinos son de composición, y tanto Banderas como Montesinos, Ángel de Andrés López o el recuperado Guillén no desmerecen a las chicas. Mención especial para Bernardo Bonezzi y su música. Sólo le falta haber compuesto un fox que llevase por título El gazpacho ciega mis Ojos para que su fusión con el espíritu de la película fuese perfecto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0026, 26 de marzo de 1988.