Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
EL VOLCÁN CENTROAMERICANO

Dos emisarios de Reagan regresan a Washington despues de negociar sin éxito la salida de Noriega

FRANCISCO G. BASTERRA Dos altos cargos del Departamento de Estado regresaron ayer a Washington tras permanecer 48 horas negociando sin éxito con el general Noriega en Panamá, su exilio a España o a Francia y la garantÍa de que dispondrá en el extranjero de su fortuna, valorada, según fuentes de la oposición, en 2.000 millones de dólares. Los enviados, que se entrevistaron en tres ocasiones con el general, le prometieron que la justicia de EE UU no solicitará su extradición. [Un portavoz de las Fuerzas de Defensa dijo anoche que Noriega rechazó la oferta por ser "antipanameña e indigna", informa Antonio Caño.]

La Administración de Reagan está convencida de que finalmente el general Noriega aceptará como inevitable su salida de Panamá, sobre todo si, como es previsible, siguen en aumento las presiones de Estados Unidos.Fue Noriega, agobiado por una situación que se derrumba por momentos (Gaddafi no ha atendido su petición de ayuda financiera), quien solicitó la presencia de los negociadores norteamericanos.

Los líderes de la conspiración en Washington confiaban ayer en que hay unidades y oficiales dispuestos a sublevarse en los próximos días. El miércoles el Ejército tiene que cobrar. Tres mayores de la fuerza aérea de Noriega pidieron asilo el jueves en Estados Unidos y han denunciado que Cuba ha enviado al general panameño 16 toneladas de armas desde que comenzó la crisis.

Noriega, por medio del nuncio del Vaticano en Panamá, el obispo vasco monseñor Laboa, ha respondido a la oposición que dejará el poder, pero para quedarse viviendo en el país. Su contrapropuesta, calificada de "absolutamente inaceptable" por sus opositores y por EE UU, exige que él mismo designe a su sucesor al frente de las fuerzas armadas y elecciones en el plazo de seis meses, durante el cual Solís Palma continuaría como presidente.Salida "digna y honrosa"

Elliot Abrams, el secretario de Estado adjunto para Asuntos Interamericanos y el político que está dirigiendo desde Washington la operación de derribo de Noriega, dijo el viernes por la noche que la salida del general es "cuestión de días". Pero los norteamericanos aparecen confundidos por la imprevisible personalidad de Noriega y son incapaces de prever su conducta.

Fuentes oficiales norteamericanas señalan que Noriega, que está procesado en Miami por tráfico de drogas a gran escala, ha aceptado parte del trato. El jefe de las Fuerzas de Defensa panameñas, cuyo derrocamiento está siendo activamente promovido por Washington desde hace más de un mes, exige una salida "digna y honrosa", voluntaria, y que no aparezca como expulsado del país en un final como Duvalier.

Noriega, en tres entrevistas mantenidas con los diplomáticos americanos, ha pretendido un retiro con todos los honores que le permitiera seguir viviendo en Panamá o, como máxima concesión, la posibilidad de regresar al país tras un tiempo razonable en el exilio. Pero William Walker, el número dos del Departamento de Estado para Asuntos Interamericanos, y el asesor legal del departamento, Michael Kozak, han rechazado estas pretensiones.Desafiante

Los funcionarios estadounidenses llegaron a Panamá el jueves y se encontraron con un Noriega "desafiante" dispuesto a resistir a pesar de que el caos financiero y político provocado desde Washington ha paralizado Panamá. Estados Unidos tampoco acepta sobreseer los procesamientos, que seguirían pendientes, pero sí ordenar a los fiscales que, por motivos de seguridad nacional, no requieran la extradición del general.

Washington también estaría dispuesto a garantizar que no iría tras la fortuna de Noriega, repitiendo el caso Marcos, que entiende que es producto de una apropiación indebida gracias al lavado del dinero negro procedente de la droga. Noriega, que sólo tiene, al parecer, en Panamá unos 20 millones de dólares, posee importantes intereses en Francia, Suiza, Luxemburgo y Estados Unidos.

[Felipe González criticó ayer privadamente los métodos empleados por Estados Unidos a la hora de enviar tropas a Honduras sin previo aviso. González y Mitterrand, informa Fernando Jáuregui desde Sevilla, trataron también ayer, en sus casi cuatro horas de conversaciones en el coto de Doñana, de lo que González calificó como repunte de la tensión en Centroamérica y de la búsqueda de una salida pacífica en el conflicto de Panamá. González admitió implícitamente la posibilidad de que el jefe de las fuerzas armadas panameñas, general Manuel Antonio Noriega, acabe refugiándose en España o Francia "si es necesario y las partes así lo solicitan"].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de marzo de 1988

Más información

  • Estados Unidos promete no tocar la fortuna del general ni solicitar su extradición